Si lacasinegra ha sido pensada desde y para internet no es sólo por comodidad sino porque permite encontrarse con gratas sorpresas como ésta. Hace pocas semanas workroomfilms subió un video a nuestro canal de vimeo y que se incluye dentro del proyecto expropiaciones.
Esto, no sólo demuestra que el diálogo entre los distintos agentes audiovisuales en la red es posible, sino necesario.
Evidentemente, la primera referencia que se nos vino a la mente cuando vimos este video fue La salida de la fábrica Lumière de los Lumière. No obstante, en esta pieza hay algo latente y muy distinto de esa obra primitiva del cine. Ver el resto de la entrada »
Todavía no sabemos si fue primero lacasinegra o el viento. Y creo que cada día se nos hace más difícil escribir una definición. Hasta ahora ya hemos publicado dos vertientes distintas del proyecto: prólogos y la instalación. La pregunta sigue siendo la misma: ¿en qué categoría encaja este proyecto?
Hace un par de años, Gabriel y yo, empezamos a construir una historia a partir de una imagen recurrente en nuestras conversaciones. Al principio se nos ocurrió hacer de esa imagen informe un largometraje en el que un personaje solitario atravesaba la estepa manchega en coche. Nunca tuvimos muy claro a dónde iba, de donde venía ni lo que le pasaba. Poco a poco, casi todos los elementos narrativos desaparecieron, pero la imagen seguía ahí.
culturas libres
Publicidad contra la tv en color publicada en www.flickr.com
A continuación publicamos otra entrada del dossier culturas libres que cuestiona la postura que determinados medios e instituciones nacionales están tomando frente al tema de la libre circulación de contenidos en Internet. El autor de este texto no pertenece a lacasinegra pero ha participado en las discusiones generadas en nuestro entonrno. De esta manera, intentamos fomentar algunos de nuestros objetivos principales como colectivo que son la transparencia y el debate. Que lo disfruten.
¿A quién teme Javier Marías?
La actitud del tertuliano ha cundido en España de manera inquietante. Alcanza cada vez más temas y a más distintos sectores y, lo que es peor, se ejerce con auténtico virtuosismo. El tertuliano suele reivindicar antes que nada su ignorancia en el tema para a continuación, como quien une causa y efecto, lanzarse a pontificar sobre él. Si dicho tertuliano denota un bajo nivel cultural o es patrocinado por medios más o menos sensacionalistas, la situación resulta simplemente incómoda y basta con hacer oídos sordos a tan necias palabras. Sin embargo, cuando se trata de un notorio representante de nuestro ámbito artístico, miembro de la Real Academia Española, premio de la Crítica, Rómulo Gallegos y Fastenrath entre otros; y cuando el medio que le da soporte es el periódico más leído en castellano, perteneciente a la plataforma de comunicación más potente del mundo hispanohablante; entonces, el osado tono de tertulia pasa de incómodo a preocupante, cuestiona la calidad de nuestro periodismo y, por extensión, del nivel informativo medio de nuestra sociedad sobre el presente. En otras palabras, ese medio y ese tertuliano no son como los demás. Merecen la pena de una lectura y, en su caso, de una protesta, de no callar como quien otorga ante semejante derroche desinformativo. Me refiero a Javier Marías en su artículo “Y los robos presentes” publicado por EL PAÍS Semanal.
Foto de Uly Martín publicada en el blog de Javier Marías, ¿sabrá JM que tiene un blog?
El 4 y el 11 de Octubre apareció publicado en El País Semanal un artículo, dividido en dos partes tituladas Los robos remotos Y los robos presentes, en el que Javier Marías exponía su visionaria opinión sobre la libre circulación de contenidos en internet.
El artículo era perturbador no por su postura (respetable como cualquiera) sino por los peligrosos argumentos que en él se esgrimían. Argumentación que debía legitimar la autoridad del discurso del intelectual (Véase también: AUTOR, ARTISTA o CREADOR).
En su texto, Marías aporta una serie de motivos encadenados por los cuales el arte morirá inevitablemente ante el apocalipsis pirata. No deja de sorprender, dicho sea de paso, que utilice como ejemplo el cine que la gente se descarga por internet como si hablara de una de las artes mayores, teniendo en cuenta la dificultad histórica que el dispositivo cinematográfico ha padecido hasta que empezó a considerarse como práctica artística. AL ARTE en general le sucedería como al jamonero de una fábula que el propio AUTOR construye. Un jamonero que se queda sin jamones porque la gente los roba de buenos que están.



