Entradas etiquetadas como spanhisrevolution »

Hacía ya tiempo que no publicábamos uno de nuestros posts «políticos» pero a la vista de algunos acontemicimientos que estamos viviendo en los últimos meses creo que no estaría de más. En estos días, cuando ya parece que la #spanishrevolution está coleando, o intentando reconvertirse en un movimiento global (qué miedo), parece que entre tanta consigna revolucionaria se nos han pasado por alto algunas cosas.

El dia 19 de Septiembre supimos por una carta de Josetxo Cerdán, director artístico de Punto de Vista, que el gobierno de Navarra amenazaba con cancelar el festival (parece que finalmente han conseguido llegar a un acuerdo y Punto de Vista pasará a ser un encuentro bienal). Tan sólo unos días después Rita Barberá, anunciaba que la Mostra de Valencia con 33 años de historia se acababa a causa de la crisis. A esto podríamos sumar una pequeña anécdota que sucedió en la última edición del festival de San Sebastián en la que su nuevo director, José Luis Rebordinos, justificaba la existencia del mismo a través de su blog respondiendo a un individuo que a través de twitter lanzaba la siguiente perla: “Una reflexión para artistas y organizadores del festival: Mientras lucen palmito en su alfombra roja, la gente que durante el año va al cine a ver sus películas, se queda sin casa, sin trabajo, sin comida y sin derechos. No van a hacer nada??”

Evidentemente cada caso tiene sus particularidades y debo confesar que entre el fin de la Mostra y el de Punto de Vista, siento mas aflicción por uno que por el otro pero lo que debería preocuparnos ahora no es eso. Lo que me cabrea soberanamente es que al abrigo de una crisis económica se esté creando una especie de consenso popular sobre la utilidad de los eventos culturales. O tal y como formularon en Blogs&Docs de manera contundente “¿Por qué [la cultura] ha dejado de considerarse un derecho para pasar a ser un recurso?”

No entraré a comparar con datos precisos el impacto económico que un festival de cine provoca en una ciudad porque me parece tan obvio que debería darnos hasta vergüenza tener que acudir a este argumento para convencer a los escépticos. Otro tanto, si habláramos de la cantidad de puestos de trabajo que genera de manera directa o de manera indirecta fomentando la distribución de películas que sin ellos, ni siquiera existirían. No. Por muy fácil que sea, no voy a acudir a la relación de los festivales de cine con el modelo de industria cultural que este sistema que, ahora se nos esta cayendo encima, ha construido y consolidado. No. Creo que hoy es mucho más importante hablar del empobrecimiento ideológico que este tipo de políticas revela mientras a los políticos se les llena la boca modificando planes de fomento cinematográfico o leyes ridículas para proteger los derechos de autor.

El problema ya no es que se realice una «purga» de eventos culturales que se han multiplicado en los últimos años (algunas veces sin mucho criterio, todo hay que decirlo), el problema son los argumentos que se utilizan para ello. El hecho de que ante una crisis económica se practique la patente de corso me parece, sencillamente, aberrante. No solo es que los políticos ni si quiera se molesten en argüir por qué, cómo, en resultas de qué debate se han tomado esas decisiones, a la luz de qué datos… Lo que me parece espeluznante es que la opinión pública, la de aquellos que no se ven directamente afectados por estas decisiones, parece consensuarlas. ¿No nos rebelamos los demás ante los recortes en educación, en empleo público, en salud? ¿No hemos estado indignándonos en la calle, en internet y en las puertas del congreso ante reformas políticas inaceptables? ¿Qué pasa entonces con tanta indignación cuando le toca el turno a la cultura ?

Sí, lo sé. Es una pregunta demasiado peliaguda y estamos todos muy cabreados. Cada día más y si salimos con el argumento de las necesidades primarias… En fin tendríamos que definir primero qué se considera primario, porque quizá entonces ninguna clase de debate político tuviera cabida. Lo que preocupa y mucho es pensar qué ha pasado en esa España que lleva 30 años moldeando la generación más preparada de su historia para que ahora a nadie le preocupe que «los gafipastis» pierdan su semana de fiesta, para que la programación rigurosa se tilde de elitista, para que anular festivales de cine se convierta en un acto impúdico o en una solución para la crisis.

pd: debo agradecer la grandísima imagen que acompaña este post a Rafa Esteve Casanova que la hizo y a Armando Zaragozá que la compartió en su Facebook.

Autor: Elena
Publicado en: dossieres lacasinegra vs Las democracias caducas
  • categorías
  • info@lacasinegra.com
  • Licencia Creative CommonsTodas las obras están bajo una licencia Creative Commons.
  • investigación

  • prácticas