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Con la llegada de las nuevas tecnologías a nuestras vidas cotidianas las posibilidades de generar y de exhibir un discurso audiovisual se han multiplicado.

Ahora podemos decir sin miedo a equivocarnos que el lenguaje de nuestro siglo, es el lenguaje audiovisual. Pero ¿somos conscientes del poder ideológico que este nuevo orden otorga a la ciudadanía? En los últimos años estamos asistiendo a una hiperproducción de imágenes audiovisuales, imágenes que sirven como crónica de una época pero también como el relato de las identidades que lo producen. Sin embargo, no estamos seguros de hasta qué punto la producción de este discurso es consciente de su repercusión.

Nuestro objetivo es abrir un espacio para reflexionar en torno a la cuestión del papel que ocupan los nuevos dispositivos audiovisuales en los discursos sobre la representación de identidades hoy. Trabajaremos así con la figura del Prosumidor Audiovisual (ese individuo que ya no es un mero espectador sino que es al mismo tiempo producer y consumer), reflexionaremos sobre el espacio común que delimita la red para la libre circulación de discursos audiovisuales (canales como YouTube o Vimeo, vine etc.), así como las herramientas de edición on line que facilitan un acceso popular a la creación audiovisual. En definitiva, intentaremos preguntarnos con todos aquéllos que estén interesados a pensar con nosotros, en qué medida este nuevo paradigma condiciona las maneras de construir un relato sobre nosotros mismos. De construir, al fin y al cabo, diversas identidades.

cuando: miércoles 26 de junio de 16h a 20h
coordinador: lacasinegra
participantes: max 30 personas

Inscripciones: #OPENMADRID

#OPENmadrid está organizado por Medialab Prado, la Universidad Rey Juan Carlos y Urbano Humano Agency.
Coordinado por Domenico Di Siena y Raquel Martínez Gutiérrez.
Colaboran el Observatorio para la Cibersociedad y Carpe Via.

Autor: lacasinegra
Publicado en: eventos

Por si no se habían dado cuenta ya ha llegado la primavera, y por fin salimos de esta larga hibernación que nos ha tenido unos meses urdiendo proyectos, que no agonizando.

Mañana a las 20:00 se inaugura la exposición Smartcitizens en Centro Centro (Plaza de Cibeles 1, Madrid),  comisariada por Paisaje Transversal y en la que hemos tenido el placer de participar como artistas invitados (con la colaboración imprescindible de Ana Muñiz que nos aportó esa dimensión que nos faltaba para salir de nuestra plana visión 2D). Con este proyecto, el colectivo Paisaje Transversal, propone una reflexión sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la ciudad poniendo el foco en la ciudadanía, porque como explican en su blog “no hay ciudades inteligentes sin ciudadanos inteligentes.”

Nuestra participación en esta iniciativa está basada en la reflexión sobre la(s) forma(s) de construir un relato sobre el espacio urbano. Basándonos en la plaza del Sol (km 0 geográfico pero también ideológico para toda una generación, lugar contaminado de significados y de lecturas diversas) hemos intentado tejer un mosaico en el que las diferentes perspectivas con que miramos la ciudad se superponen, se interfieren, interactúan. El relato ciudadano enfrentado al relato oficial que se hace sobre los símbolos de una ciudad, la crónica anónima que acogió al movimiento 15 M en Sol, el retrato de ciudadanos anónimos como imagen preponderante de un lugar frente a la imagen del símbolo monumental, son algunos de los elementos con los que hemos trabajado para esta exposición. Junto a ellos, también hemos desarrollado herramientas de participación interactiva y ciudadana como #Soltube que estará disponible a través de la red para que cualquier interesado pueda aportar su propia visión sobre el espacio urbano.

Todo eso con un fin último y ya muy conocido por nosotros (un poco proselitista también, ¿y por qué no?): hacer consciente al ciudadano de su poder como constructor de una identidad propia, como responsable de un relato personal y subjetivo. En definitiva: el triunfo de un relato prosumidor.

 

Smartcitizens

Del 19 de Abril hasta el 29 de Septiembre de 2013
Lugar: CentroCentro Cibeles de Cultura y Ciudadanía, 3ª planta
Dirección: Plaza de Cibeles 1, Madrid
Horario: De martes a domingo de 10.00 a 20.00
Acceso gratuito
Inauguración el 18 de de abril de 2013 a las 20.00
Autor: admin
Publicado en:

Hace unas semanas me encargaron elaborar un vídeo de despedida para una anestesista que se jubilaba. La idea era que generara un relato a partir de vídeos y material gráfico que los compañeros de la doctora me facilitarían. Todo hacía indicar que hablábamos de una operación limpia: entrar, montar y salir con el dinero en la mano; pero no fue así. El encargo se empezó a torcer al comprobar que el material prometido se reducía a bustos parlantes que se despedían de la susodicha sin demasiada ilusión -como si la persona al otro lado de la cámara se lo hubiera pedido por favor- y a una lista de secuencias de películas entre las que se encontraban Moulin Rouge o Titanic. Yo avisé a los médicos de que con ese material y el poco tiempo de que disponíamos no esperaran grandes alardes, no pareció preocuparles. Ah, se me olvidaba, en esta trama hay un elemento que yo siempre creí Macguffin pero que terminó siendo clave: otro vídeo de despedida que alguien había editado un par de años antes con motivo de un breve período de exilio que el médico portavoz de mis clientes pasó en África desempeñando tareas humanitarias.

Para no extenderme mucho más en mis vicisitudes como mercenario del audiovisual, os diré que el resultado final, sin ser brillante, era apañado a pesar de que mis clientes, desoyendo mis consejos, me obligaron a montar todas y cada una de las despedidas del personal del hospital, lo que suponía más de dos tercios del montaje final y un soberano coñazo. Nada de seleccionar los momentos más emotivos o que mejor transmitieran el sentir general de los compañeros hacia la anestesista. No, tenían que salir hablando todos que para eso habían puesto pelas en el bote. La situación me recordó a una anécdota que José Luis Escolar nos contó una vez en clase sobre un fondo fiduciario de dentistas que invirtieron sus ahorros en la producción de una película de Terry Gilliam -de la que Escolar era ayudante de dirección- y entre los términos del acuerdo consiguieron que se les permitiera visitar el rodaje en grupo. Ese día, claro está, todos se sintieron magnates de Hollywood y vacilaron a su señora e intentaron beneficiarse a la del prójimo.

En el par de días que tuve, intenté elaborar un montaje lo más emotivo y divertido posible y les envié una primera versión para que me dijeran lo que les parecía. Cuando recibí la llamada del médico representante del comité productor esperaba que me diera las gracias por la diligencia con que había resuelto el entuerto y que me emplazara a una última reunión para entregar materiales definitivos y cobrar. Pero no, lo que escuché fue una diatriba que empezó en el nerviosismo para culminar en la furia y que se sostenía en dos argumentos: el hecho 1 -verídico- de que alguna de sus ideas de puesta en escena habían sido desestimadas y el hecho 2 -no contrastado pero imagino que también verídico- de que el vídeo era diferente al que le habían hecho un par de años antes con motivo de su viaje a África en funciones humanitarias.

Su conclusión fue algo maleducada pero tremendamente lúcida: para poner un plano detrás de otro podría haber editado el vídeo él y haberse ahorrado la pasta. Poco pude añadir yo a eso. A los pocos días, me enteré de que el mismo portavoz de los médicos había alterado manualmente el montaje del vídeo durante la proyección que tuvo lugar en la cena de despedida para dejar su locución como cierre. Me hizo gracia ser expropiado y que el vídeo de despedida de la anestesista se convirtiera en una obra libre.

Saco a relucir esta anécdota porque la charla que lacasinegra propone mañana en el marco de Think Commons se sostiene sobre dos pilares:
– el cuestionamiento de la función social del cineasta en un contexto en el que todos generamos, procesamos y consumimos imágenes en cantidades ingentes,
– la inexorable extinción de la figura del autor en la acepción que le dan los mercados, o al menos de parte de sus derechos,
y ambos pivotan sobre el concepto de prosumidor audiovisual, esa figura que, en mis días buenos, me hace creer que va a terminar arrebatando a los núcleos de poder la exclusividad de elaborar el relato de la Historia, haciendo que la generación y transmisión del conocimiento se lleve a cabo de una forma más horizontal; y en los malos, me parece un tío con ínfulas que piensa que pagarle a alguien para que pegue un plano con otro es tirar el dinero.

Autor: gabriel
Publicado en: culturas libres expropiaciones lacasinegra vs Las democracias caducas
24 ene
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Blow-Up 3D

Decía ayer Elena que ya no queda nada en las imágenes que hoy reproducimos de forma constante. Pues bien, he visto una noticia en un telediario estadounidense que pone en duda tal afirmación. Según parece, la policía de Nueva York ha conseguido averiguar la causa de un incendio que se produjo durante una fiesta en los dormitorios de una residencia universitaria en Nueva York gracias a las fotos y los vídeos que los estudiantes registraron con sus cámaras esa noche. Los agentes requisaron 25 iPhones, 10 BlackBerrys, 10 cámaras de vídeo y 40 de foto digital que en total almacenaban 40000 imágenes. Para no spoilear, mejor que veáis el vídeo del telediario primero y comprobéis vosotros mismos la causa del incendio y la forma en que la policía la descubrió:

Flipante, ¿no? ¡40000 fotos de un botellón! Si hubo 100 personas, salen a 400 por cabeza. Fotos concebidas para inundar al día siguiente los muros en Facebook de gente que cambiaría a su madre por un analgésico y que se terminaron convirtiendo en pruebas que el departamento de policía de Nueva York utilizó para identificar al responsable del incendio. Eso ha hecho que me acuerde de Blow-Up (M. Antonioni, 1966), sólo que ahí el protagonista lo único que podía hacer era ampliar una fotografía una y otra vez para acercarse a la parte de la imagen donde puede que se hallara un cadáver antes de que el grano, mayor a cada ampliación, devorara todo y le impidiera distinguir cualquier figura.

Aquí la cosa es diferente, más al estilo Brian de Palma, que con Blow-Out (B. de Palma, 1981) hizo una especie de remake 2.0 de la película de Antonioni. En Blow-Out, el protagonista era un sonidista que salía al campo a grabar unos recursos para una película de bajo presupuesto y terminaba registrando involuntariamente un accidente. Sincronizando ese sonido con las fotografías del accidente que encontraba en un periódico, conseguía elaborar una película que le permitía resolver el crimen. Pues bien, digo yo que con 40000 imágenes, la policía podría recrear en 3D y tiempo real todo lo que sucedió aquella noche en los dormitorios de la universidad y, como en los thrillers futuristas, moverse por la representación virtual de la fiesta hasta encontrar al causante del incendio.

Ah, se me olvidaba decir que el vídeo en cuestión es una ficción, una mentira, vaya. Así que igual Elena no andaba tan desencaminada y es verdad que ya no somos capaces de distinguir entre teles y ventanas. Eso sí, me parece que encierra una reflexión lúcida y mordaz sobre la relación del hombre de nuestro tiempo con la imagen (genial el momento stop-motion de la caída del cigarro). Todos grabamos todo lo que pasa a nuestro alrededor. Y eso me lleva a pensar que, con la cantidad de imágenes que cualquier usuario genera hoy en día, quizá la función social del cineasta del S.XXI consista en la reutilización de las mismas y no tanto en generar otras nuevas.

Autor: gabriel
Publicado en:

Ayer se celebró en Barcelona la gala de los oXcars, un alegato contra las industrias culturales, una celebración del trabajo colaborativo, de la política de compartirlo todo, la aplicación de un nuevo orden colectivo en la cultura al margen de los poderes establecidos. Internet nació y creció con la palabra libertad inscrita en la percepción colectiva que tenemos de ella, y precisamente esa idea de la Web como punto de partida de nuevas propuestas, provocó que se revitalizaran conceptos como el procomún o se generaran nuevos términos como ése que tanto usamos que es el de prosumidor. En definitiva, evolucionamos a la red social, a la web 2.0, dónde los contenidos los generan los usuarios, una creación colectiva multitudinaria.

Esta semana, @jldevicente mostraba su preocupación por la proliferación de conceptos marketinianos incluso en inciativas no mercantilistas. De alguna forma parece que la Web 2.0 es el caldo de cultivo perfecto para la venta, y esa ideología está calando incluso en los que se mantienen al margen de la industria, tratando sus proyectos open source, sus colaboraciones, sus revoluciones, como productos que necesitan de una campaña de Marketing que aproveche la red social para llegar a la mayor cantidad de gente posible. Entiendo su preocupación y la comparto, incluso teniendo en cuenta que a veces, yo mismo, he caído en esa trampa.

Al mismo tiempo @conRubalcaba, el flamante candidato del PSOE a la presidencia, proponía a sus seguidores un juego. Este juego consistía en que cada vez que compartieran materiales de la campaña en las redes sociales, recibirían puntos, y esos puntos serían canjeables por productos de merchandising de la campaña electoral. Supongo que @jldevicente se refería a algo así, la conversión de la política en mercancía. Tú me apoyas, yo te regalo cosas. Puro caciquismo.

Por otro lado recuerdo que hace un tiempo @skotperez se quejaba de la transformación de del.icio.us (herramienta para coleccionar enlaces) hacía un modelo 2.0, más social. He intentado buscar el twitt original pero no lo he encontrado, pero creo que decía algo así:

Con los cambios en del.icio.us han acabado con el único oasis no social de la web, el único sitio dónde podías refugiarte de los demás, el último sitio 1.0

del.icio.us fue una de esas iniciativas que se mantuvieron tras la explosión de la burbuja en la web. Era un concepto simple, donde la funcionalidad se limitaba a ser un mero almacén de enlaces. Hace unos meses, Yahoo, la empresa propietaria, decidió deshacerse de ella y los nuevos gestores decidieron darle un aire nuevo.

Si echamos la vista atrás para ver qué era aquello del 1.0, nos encontramos con iniciativas como Terra o el propio Yahoo, el concepto de portal de Internet, donde las grandes corporaciones creaban y gestionaban el contenido. El usuario no intervenía y, obviamente, aquello se desmoronó tan rápido como se había construido. Entretanto, por debajo, crecían comunidades, versiones rústicas de la actual red social. Recuerdo Geocities (dónde la gente podía albergar sus webs creando una especie de ciudad dónde cada web representaba un edificio) o el IRC (donde yo pasé horas jugando a juegos como “cinéfilos” junto a miles de personas). Eran propuestas enfocadas a las personas, y que empezaban a mostrar que Internet crecía para compartir, pero manteniendo la privacidad. No eran sistemas que te expusieran, eran sistemas para compartir bajo identidades falsas (nicknames) dónde compartías algo, pero no todo.

Otra de las modas que surgió en aquella época fue el de las Camgirls, chicas de todo el mundo que decidieron poner webcams en su casa para que todo el mundo pudiese seguir su día a día. Desde cómo comían hasta cómo se desnudaban. Me acordé de esta moda a raíz de el artículo She was a Camera en Rhizome, donde hablaban con una de las iniciadoras del movimiento, Ana Voog, que creó lo que ella denominó “La primera cámara de internet sobre arte y vida las 24 horas del día, 7 días a la semana”.

La industria vio las posibilidades, primero a partir de iniciativas de apasionados informáticos (Napster, Facebook, MySpace o el propio Del.icio.us) y más tarde creando sus propias herramientas (Google +, MSN). Sabían que gestionar los gustos de las personas les reportaría grandes beneficios, y no sólo ellos, lo sabíamos todos, sabíamos que de esta manera podríamos llegar con nuestro mensaje a más y más gente. Así que nos volcamos.

Da la sensación de que en la vorágine de la web 2.0 nos olvidamos de que estábamos siendo retratados, rastreados, analizados, para después ofrecernos servicios o productos. Y yo creo que ese “oasis” al que se refería @skotperez es ese lugar, que se quedó a medio camino entre lo 1.0 y lo 2.0 dónde aún podíamos elegir qué mostrar, podíamos no retratarnos a nosotros mismos, sino a nuestros alter egos cibernéticos. Ahora Facebook almacena toda nuestra información personal, Apple acaba de lanzar iCloud, una gran base de datos dónde almacena todos nuestros datos personales, contactos, fotografías y vídeos con la excusa de que podamos tenerlo disponible en cualquier lugar, Google ha lanzado su red social, Google+, que no permite la utilización de alias como nombres de usuario, e incluso su sistema nos ofrece anuncios dependiendo de nuestros gustos.

Antes podíamos elegir, ahora cada vez menos y, por eso, las Camgirls, cuando se popularizó la web 2.0, las cámaras en móviles o integradas en los portátiles, dejaron de ser Camgirls, y lo que durante un tiempo fue una opción de vida, dejó de serlo porque parecía que ya, sin hacer ningún esfuerzo, su vida estaba siendo mostrada en Internet, las 24 horas del día, 7 días a la semana.

Apagué mi cámara para bien en 2003 y cuando apareció Flickr, en 2004, mis archivos de Camgirl fue lo primero que pensé en colgar. No había otra manera de compartirlos, pero esta, para mí, no iba a funcionar.

Melissa Gira Grant, Rhizome, 2011

Autor: Carlos
Publicado en: culturas libres dossieres

El 15 de Octubre dos horas antes de la manifestación pensamos que no habíamos hecho nada para este día, rápidamente Carlos creó la aplicación BannerTube para subir los mensajes de las pancartas de la revolución global, @sociotree, @lastwords_ , @Demierdadesign, @Etinecelle, @trecedejunio, @urbanohumano, @mariajoazo , @Dani_Canto nos ayudaron a poner los primeros mensajes desde New york, Ginebra, Madrid y Barcelona, aún quedaba la programación para unirla con los vídeos, pero hasta el día siguiente no dio tiempo a terminarla.

Sentimos este movimiento desde el primer día como parte de nuestras quejas, y cerca de nuestro pensamiento de evolución hacia un nuevo sistema, nosotros abogaríamos mas por una revolución que por una reforma, pero el hecho de que todo esto surja espontáneamente nos ilusiona. Asistimos a los acontecimientos, me imagino que como la mayoría, sin saber muy bien por dónde tirar, sabemos lo que no nos gusta y lo expresamos con claridad, queremos cambios, pero no queremos que estos mensajes se queden en nada, millones de personas en todo el mundo han salido a decir lo que opinan sin cortapisas.

Los partidos políticos tienen sus eslóganes, sus discursos, las grandes corporaciones también, sin embargo, tachan al movimiento de no tener un mensaje claro, cuando muchos de estos mensajes son mucho más transparentes y contundentes que la mejor campaña de marketing de Obama. Este movimiento tiene mucha fuerza, y aunque ahora lo tachen de mediático (tampoco creo que este término sea siempre peyorativo), espero que no muera de fama.

Por otra parte, desde lacasinegra tenemos un pensamiento muy entroncado con la creación surgida a través de los prosumidores, así llegamos a la conclusión, que la mejor manera de aunar nuestro pensamiento con la reivindicaciones globales era a través de BannerTube. Una aplicación que recoge los eslóganes de las pancartas que los usuarios de cualquier parte del mundo suben a Twitter en forma de foto, estos mensajes se relacionan con vídeos ya alojados en Youtube. Como resultado se generan asociaciones narrativas completamente heterogéneas, gracias a la relación de los tags que el creador del vídeo ha empleado.

Correspondencias semánticas híbridas, con múltiples mensajes, un azar casi mágico, te puede salir una cantante, un discurso capitalista, un partido de fútbol o algo que no tenga nada que ver, emocionantes, graciosos, interesantes, provocadores, unir “yo tuve curro” con la entradilla de Curro Jiménez, no tiene precio (@grrddh). Si no te gusta la unión con el vídeo, puedes cambiar al siguiente, o si por el contrario te gusta y quieres profundizar en el lema también tienes la posibilidad, es la misma acción, pasa de vídeo con las flechas.

Si queréis colaborar sólo tenéis que publicar un Tweet de la siguiente manera:

El eslogan de la pancarta + #btube + Foto adjunta

Ejemplo:

De esta manera se añadirá automáticamente al mapa de imágenes de Bannertube.

Gracias a todos los que habéis colaborado hasta ahora, al que crea pancartas, a los que hicieron los vídeos desinteresadamente y los colgaron en youtube, a @Pamplona89 y a todos los que entren simplemente por curiosidad.

bannertube.lacasinegra.com

Autor: Lol
Publicado en: BannerTube

Youtube cumple seis años y publica datos sobre la situación actual del sistema. Uno de los datos que han publicado se refiere a la cantidad de vídeos que se suben por minuto, un total de dos días, cuarenta y ocho horas. Ver el resto de la entrada »

Autor: Carlos
Publicado en:

El taller prosumidor punto mov es una iniciativa de lacasinegra con la que pretendemos reflexionar sobre el nuevo paradigma audiovisual en internet y analizar las formas narrativas que están surgiendo en este contexto. Fieles a nuestra filosofía basada en el intercambio y el diálogo, hemos concebido este taller como un foro de debate en el que todos podamos exponer nuestros trabajos al mismo tiempo que nos nutrimos de las experiencias del resto de los participantes. En este taller queremos establecer un justo equilibrio entre teoría y práctica, utilizando como base las redes sociales y el audiovisual concebido para internet. Ver el resto de la entrada »

Autor: Elena
Publicado en: prosumidor proyectos
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