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Este fin de semana participamos en el Meet Commons, un encuentro de organización distribuida en torno a trabajo colaborativo, redes y cultura libre que tuvo lugar en #lanave. Allí mostramos la siguiente selección de expropiaciones, proyecto que en uno de nuestras primeras entradas definíamos así:

Según el diccionario de la RAE una expropiación “se efectúa por motivos de utilidad pública o interés social previstos en las leyes”. El proyecto que presentamos ahora: expropiaciones, tiene mucho que ver con la utilidad pública y el interés social pero lamentablemente aún está muy lejos de cumplir con la legislación vigente. En los tiempos en los que se llama “pirata” a cualquier cosa y se demoniza desde las instituciones (y cierta intelectualidad recalcitrante) el uso libre de información –expropiaciones para lacasinegra- es algo más que un proyecto artístico. Es una declaración de principios en contra del concepto sacralizado del autor y de la obra como objeto único y finito.

expropiaciones está influenciado por fuentes tan distintas como el found-footage o el pensamiento de la(s) cultura(s) libre(s). Las imágenes pueden (y deben) ser tratadas, utilizadas y malversadas siempre que se cite la fuente y pueda reconocerse cada parte del proceso. Hay muchos creadores que ceden sus trabajos libremente, hay todo un universos de metrajes, de fotos, de vídeos, de sonidos que no conocen derechos de autor y que pueden ser objeto de nuevas formas.

Expropien ustedes esas imágenes que quieren pasar por otras manos y ser vistas por otros ojos. Es sencillo: recuperen imágenes libres y, libremente, remóntenlas. Envíenlas a lacasinegra y serán mostradas sin ningún pudor: “por motivos de utilidad pública e interés social”.

expropiación #25: La fiesta de la democracia

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expropiación #02: Protect from what I want

expropiación #29: Mis miedos, mis anhelos

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expropiación #05: Times have changed

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expropiación #06: Indian love

expropiación #21: Gol!

expropiación #30: L’amour fou de Anna et Jean-Luc

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expropiación #41: El cazador cazado

expropiación #34: Homenaje a Jean Giraud

expropiación #36: La boda negra

expropiación #37: Lo negro

expropiación #13: A mi tío

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Autor: gabriel
Publicado en: culturas libres expropiaciones

Me cuesta leer a Borges, suelo perder el hilo, para cuando me doy cuenta de que me he perdido ya es demasiado tarde y tengo que volver al principio de la lectura. Otras veces no me despisto, me parece una genialidad y lo disfruto, pero al cabo de un día me pasa la segunda desgracia, olvido completamente de que iba el cuento o la historia. ¿Soy víctima del atontamiento de las imágenes? Según dicen algunos, podría ser.

Dos tres hechos me han llevado a hacer este post, el otro día @urbanohumano nos pasó este artículo, según parece en 2012 el 90% del contenido online será vídeo, esto enlaza con la conocida afición de Borges por el cine, y su tendencia a la narración visual, así que he decido aprovechar la coyuntura y hacer un ejercicio mnemotécnico y de ilustración. Al estilo de la meme de canciones ilustradas, he estampado en el siguiente cuento de Borges ejemplos y links sacados de la búsqueda en google de vídeos y fotos que para mí se ajustan a esta historia.

Podría haber hecho un vídeo, pero el vídeo no permite que te fijes en la letra, en la rima, en el juego de palabras, mientras que en el post puedes detenerte en cada detalle. Este hecho corrobora nuestra tendencia a hacer vídeo-post más que vídeos (también llamados por lacasinegra como vídeos que sólo entiendes si te lees el post).

He elegido un cuento corto, de los más cortos, hay otros más bonitos pero son largos y harían de este post un post prácticamente intratable.


Diálogo sobre un diálogo. José Luis Borges.

A Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras.

Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor,

la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal.

Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre.

Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba.

Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja

Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos,

para discutir sin estorbo.

Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron (ya en plena mística)-Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

FIN

Autor: Lol
Publicado en: expropiaciones

Ayer se celebró en Barcelona la gala de los oXcars, un alegato contra las industrias culturales, una celebración del trabajo colaborativo, de la política de compartirlo todo, la aplicación de un nuevo orden colectivo en la cultura al margen de los poderes establecidos. Internet nació y creció con la palabra libertad inscrita en la percepción colectiva que tenemos de ella, y precisamente esa idea de la Web como punto de partida de nuevas propuestas, provocó que se revitalizaran conceptos como el procomún o se generaran nuevos términos como ése que tanto usamos que es el de prosumidor. En definitiva, evolucionamos a la red social, a la web 2.0, dónde los contenidos los generan los usuarios, una creación colectiva multitudinaria.

Esta semana, @jldevicente mostraba su preocupación por la proliferación de conceptos marketinianos incluso en inciativas no mercantilistas. De alguna forma parece que la Web 2.0 es el caldo de cultivo perfecto para la venta, y esa ideología está calando incluso en los que se mantienen al margen de la industria, tratando sus proyectos open source, sus colaboraciones, sus revoluciones, como productos que necesitan de una campaña de Marketing que aproveche la red social para llegar a la mayor cantidad de gente posible. Entiendo su preocupación y la comparto, incluso teniendo en cuenta que a veces, yo mismo, he caído en esa trampa.

Al mismo tiempo @conRubalcaba, el flamante candidato del PSOE a la presidencia, proponía a sus seguidores un juego. Este juego consistía en que cada vez que compartieran materiales de la campaña en las redes sociales, recibirían puntos, y esos puntos serían canjeables por productos de merchandising de la campaña electoral. Supongo que @jldevicente se refería a algo así, la conversión de la política en mercancía. Tú me apoyas, yo te regalo cosas. Puro caciquismo.

Por otro lado recuerdo que hace un tiempo @skotperez se quejaba de la transformación de del.icio.us (herramienta para coleccionar enlaces) hacía un modelo 2.0, más social. He intentado buscar el twitt original pero no lo he encontrado, pero creo que decía algo así:

Con los cambios en del.icio.us han acabado con el único oasis no social de la web, el único sitio dónde podías refugiarte de los demás, el último sitio 1.0

del.icio.us fue una de esas iniciativas que se mantuvieron tras la explosión de la burbuja en la web. Era un concepto simple, donde la funcionalidad se limitaba a ser un mero almacén de enlaces. Hace unos meses, Yahoo, la empresa propietaria, decidió deshacerse de ella y los nuevos gestores decidieron darle un aire nuevo.

Si echamos la vista atrás para ver qué era aquello del 1.0, nos encontramos con iniciativas como Terra o el propio Yahoo, el concepto de portal de Internet, donde las grandes corporaciones creaban y gestionaban el contenido. El usuario no intervenía y, obviamente, aquello se desmoronó tan rápido como se había construido. Entretanto, por debajo, crecían comunidades, versiones rústicas de la actual red social. Recuerdo Geocities (dónde la gente podía albergar sus webs creando una especie de ciudad dónde cada web representaba un edificio) o el IRC (donde yo pasé horas jugando a juegos como “cinéfilos” junto a miles de personas). Eran propuestas enfocadas a las personas, y que empezaban a mostrar que Internet crecía para compartir, pero manteniendo la privacidad. No eran sistemas que te expusieran, eran sistemas para compartir bajo identidades falsas (nicknames) dónde compartías algo, pero no todo.

Otra de las modas que surgió en aquella época fue el de las Camgirls, chicas de todo el mundo que decidieron poner webcams en su casa para que todo el mundo pudiese seguir su día a día. Desde cómo comían hasta cómo se desnudaban. Me acordé de esta moda a raíz de el artículo She was a Camera en Rhizome, donde hablaban con una de las iniciadoras del movimiento, Ana Voog, que creó lo que ella denominó “La primera cámara de internet sobre arte y vida las 24 horas del día, 7 días a la semana”.

La industria vio las posibilidades, primero a partir de iniciativas de apasionados informáticos (Napster, Facebook, MySpace o el propio Del.icio.us) y más tarde creando sus propias herramientas (Google +, MSN). Sabían que gestionar los gustos de las personas les reportaría grandes beneficios, y no sólo ellos, lo sabíamos todos, sabíamos que de esta manera podríamos llegar con nuestro mensaje a más y más gente. Así que nos volcamos.

Da la sensación de que en la vorágine de la web 2.0 nos olvidamos de que estábamos siendo retratados, rastreados, analizados, para después ofrecernos servicios o productos. Y yo creo que ese “oasis” al que se refería @skotperez es ese lugar, que se quedó a medio camino entre lo 1.0 y lo 2.0 dónde aún podíamos elegir qué mostrar, podíamos no retratarnos a nosotros mismos, sino a nuestros alter egos cibernéticos. Ahora Facebook almacena toda nuestra información personal, Apple acaba de lanzar iCloud, una gran base de datos dónde almacena todos nuestros datos personales, contactos, fotografías y vídeos con la excusa de que podamos tenerlo disponible en cualquier lugar, Google ha lanzado su red social, Google+, que no permite la utilización de alias como nombres de usuario, e incluso su sistema nos ofrece anuncios dependiendo de nuestros gustos.

Antes podíamos elegir, ahora cada vez menos y, por eso, las Camgirls, cuando se popularizó la web 2.0, las cámaras en móviles o integradas en los portátiles, dejaron de ser Camgirls, y lo que durante un tiempo fue una opción de vida, dejó de serlo porque parecía que ya, sin hacer ningún esfuerzo, su vida estaba siendo mostrada en Internet, las 24 horas del día, 7 días a la semana.

Apagué mi cámara para bien en 2003 y cuando apareció Flickr, en 2004, mis archivos de Camgirl fue lo primero que pensé en colgar. No había otra manera de compartirlos, pero esta, para mí, no iba a funcionar.

Melissa Gira Grant, Rhizome, 2011

Autor: Carlos
Publicado en: culturas libres dossieres
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