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Este es el primer capítulo del vídeo-diario que estoy haciendo de mi estancia en Berna invitados por Residency.ch y la fundación PROGR.

Como ya comenté en mi anterior post, el vídeo-diario es un bloc de notas dónde aglutinar todas las reflexiones, anécdotas y pensamientos durante mi estancia, y eso incluye, no sólo lo que voy registrando con la cámara de mi móvil mientras estoy aquí, sino todo lo que ocurre a mi alrededor. Aglutinar todo esto no es sencillo puesto que mis pensamientos no son, ni mucho menos, lineales, sino que saltan de un lugar a otro constantemente, pasando de las personas que he conocido aquí a las que están en España, trazando una diagonal por todo lo que me encuentro por la Web o mezclando sin piedad la política suiza, la europea y la española. Es, ante todo, un trabajo de ordenación de ideas personales en su formato menos lineal, intentando dar forma a un rompecabezas que quizá, al finalizar la serie dibujen, o no, un retrato de mi estado de ánimo y una visión subjetiva del lugar en el que estoy.

Clica en PLAY para verlo. Si tenéis problemas podéis  ir directamente:  alpha.zeega.org/50313

Para hacer este vídeo-diario no valía utilizar herramientas audiovisuales convencionales, ya que no pueden satisfacer esa no linealidad de las ideas y reflexiones contenidas. Por eso he aprovechado esta oportunidad para experimentar con Zeega, una herramienta para crear proyectos audiovisuales no-lineales, hipertextuales, un cruce entre un post y un vídeo con el que poder distribuir el contenido en más de una línea de tiempo.

El funcionamiento es sencillo ya que la visualización es como la de cualquier vídeo, solo que en determinadas ocasiones aparecen botones, imágenes, o textos sobre los que se puede hacer clic y que te lleven a otro contenido, una página web o salten de un capítulo a otro. Al clicar en el icono de “play” la reproducción es en pantalla completa, en la esquina inferior izquierda aparecen unos círculos que si se clican, te llevan al contenido incluido en el Zeega. Porque este es otro de los aspectos interesantes de Zeega, que todo el contenido está distribuido, es decir, vídeos, imágenes y sonidos, pueden recolectarse de la Web, utilizar contenido de Youtube, Flickr o Soundcloud, y con ese link, poder acceder al contenido original.

Pero sobre Zeega, y estas herramientas para “otro” audiovisual, ya hablaremos. Ahora me gustaría que viérais el primer capítulo de esta serie Bears in Bern (nombrado así porque antes de venir era lo único que sabía de Berna) y que lo comentárais. Esta herramienta permite que el propio Zeega sea un proceso y cambie, ya que está en permanente proceso de revisión, porque es, como dice en el título “un intento de vídeo-diario”.

Autor: Carlos
Publicado en: Bears In Bern

No sé si porque llevo una semana encerrada en casa o porque el post que publicó mi hermano el otro día me ha puesto nostálgica, pero hace días que no paro de darle vueltas al concepto de amateurismo.

En Reel Families, Patricia Zimmermann recorre la historia del cine amateur desde los orígenes (1897) hasta la década de los 60, cuando se empezaba a fraguar (el catastrófico) clímax del siglo XX. Ese momento en el que mientras se organizaban las revueltas juveniles otros más espabilados organizaban el neoliberalismo. En fin, ¿quién es hoy el valiente capaz de negar que Tatcher y Reagan tienen la culpa de todo?

En ese recorrido histórico por las distintas etapas del cine no profesional reconvertido en cine familiar, Zimmermann articula los engranajes ideológicos y económicos que relegaron los productos que no rendían un beneficio económico al espacio doméstico. Aunque aún hay una manera más descriptiva y mucho más fea de decirlo.

Llegados al periodo de los años 60 se alcanza el estado del cine amateur como hobby. Y lo peor no es que el cine que no correspondía con el modelo de la industria se vinculara a los momentos de esparcimiento familiar, sino que el cinehobby se convirtiera en un mero espacio para el consumo. A partir de ahí, las consecuencias son previsibles: cinehobby clase media americana, cinehobby suburbios, cinehobby familiar, cinehobby navidades, cinehobby bebés y cumpleaños.

Y lo peor, todavía, no es que la industria sólo fuera capaz de asumir al cineasta amateur como un consumidor de productos domésticos, no es que la ideología taylorista considerara que había que aprovechar el nicho de las vacaciones y del tiempo libre familiar para que se siguiera consumiendo tecnología comercializada ex profeso. No. Lo peor es que una gran mayoría de estos cineastas amateurs comenzaran a imitar el lenguaje y la estética de la TV y de Hollywood, eliminando así, como explica Zimmermann, la carga política que podría contener un discurso cinematográfico realizado al margen de la institución.

“‘Togethernesss’ situated amateur filmmaking as ‘home movies’ -private films as confined diversion for the home. This domestication of amateur filmmaking as a leisure-time commodity erased any of its social, political or economic possibilities” (ZIMMERMANN, 1995: 113)

Poco después de leer esto abro YouTube para buscar alguna imagen que ilustre este post y me encuentro con el que seguramente sea el mejor slogan de nuestra era: Broadcast Yourself y me pregunto si pese a toda la independencia que proclamamos los que creemos en los nuevos medios, seremos capaces de hablar con un lenguaje y con una estética propia.

Hace unos días, antes de que empezara a volverme loca con esto, asistí a una conferencia de Didier Eribon en la que exponía su idea sobre el determinismo social y la dificultad que tiene el individuo para escapar de las estructuras mentales que le han sido impuestas por su condición económica, cultural, política o religiosa. Puso el ejemplo clásico de los escritores colonizados que, para denunciar su opresión, escriben en la lengua del colonizador.

Y yo me pregunto hoy si nosotros, los que queremos creer en un cine independiente, en una revalorización del amateur como aquél que ama lo que hace y no como aquél que no puede cobrar por lo que hace, los que defendemos la dignidad del prosumidor audiovisual, seremos capaces de hablar en una lengua propia o seguiremos repitiendo esquemas aprendidos.

Hoy, revisando el vídeo familiar que publicó mi hermano el otro día me doy cuenta de que tengo el mismo gesto en los ojos que mi madre a esta edad. Hoy, hablar en una lengua propia me parece más difícil que otros días.

Autor: Elena
Publicado en: Observaciones
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