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Receurdo que cuando era pequeño y siempre que me iba a alguna excursión con el colegio, mi abuela me daba una “estampita” para que me protegiera en el camino.

Hace unos días, limpiando en casa de mi abuela, me encontré con esta caja.

En ella encontré “estampitas”, invitaciones a comuniones y alguna que otra esquela.

Esta es la pequeña colección de “estampitas” que tenía mi abuela

Al verlas, me ha venido a la mente esta escena de Tony Leblanc.

Otra costumbre que tenían mi abuela y sus hermanas era la de guardar esquelas de familiares fallecidos.

Entre todas las invitaciones de comuniones que coleccionaba mi abuela

he encontrado la mía junto al menú que se sirvió el día de mi comunión.

Entre tanta religión se escondía el carnet de socio del Madrid de mi abuelo.

Al verlo me ha venido a la mente la imagen de una de las primeras decepciones de mi vida. Recuerdo que de pequeño estuve a unos pocos cromos de terminar el álbum de la liga 97-98.

Por aquellos años teníamos un perro llamado Swing

Una tarde cuando llegué del colegio y entré al estudio de mi casa para pegar los nuevos cromos que había cambiado en el colegio, me encontré un festival de confeti futbolístico por toda la habitación. Imaginad vuestro objeto más apreciado pasando por algo como esto

Nunca antes había odiado tanto a un ser vivo sobre la tierra. Desde aquel mismo momento dejé de coleccionar cosas.

Autor: carmelo
Publicado en: anecdotario

El sábado pasado fui a cenar a casa de Ana (la dostora) con mis padres y mi hermana a una barbacoa que había organizado. Cenamos muy bueno y muy variado: ensalada de tomate, jamón serrano, quesos, pan preñao, salmorejo, salchichas, chistorra, carne a la brasa. Tras terminar la cena, llevé a mis padres a La mata (había sido designado conductor, por lo que no pude beber) y se hizo un poco tarde, así que mi hermana y yo nos quedamos allí a dormir. A la mañana siguiente el olor a café y a tostadas me despertó, así que salí a desayunar en familia, hacía tiempo que no lo hacíamos.

Conforme se acercaba la hora de comer, mi padre decidió ponerse a cocinar. He de decir que cocina en pocas ocasiones, pero que siempre que lo hace, lo hace bien, supongo que su condición de químico le ayuda. Mi afición a la cocina la he heredado de él, pero lo que es la química, no se me da nada bien, bastante me costó aprobarla en el bachiller, aunque ya se sabe, en casa del herrero…

Mientras mi padre cortaba la cebolla, me vino a la cabeza el tema Berenjenas rebozadas/horno, de Todo lo bueno, llevaba toda la semana escuchándolo así que decidí documentar el proceso de cortar y pochar la cebolla. Mientras se pochaba la cebolla, Bruno Oteiza (soy fan suyo) cocinaba también en su programa cebolla para acompañar unas chuletas de cerdo al horno con tomate, un plato distinto al que íbamos a comer nosotros (cebolla pochada con huevo revuelto).

Autor: carmelo
Publicado en: anecdotario proyectos
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