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Autor: lacasinegra
Publicado en: anecdotario

Reynaldo Dagsa, un concejal filipino, retrataba a la familia durante la celebración de la ruidosa Nochevieja filipina a las puertas de su casa en la localidad de Caloocan, un suburbio de Manila. No podía sospechar que ésta iba a ser la última foto que tomaría en su vida antes de morir tiroteado y que, en una esquina de la imagen, se iba a colar el inquietante retrato de su asesino. Cuando Reynaldo Dagsa apretó el disparador de la cámara, el criminal hizo lo mismo con el gatillo de su pistola. La imagen retrata así el instante previo a su propia muerte.

En la foto, según cuenta la prensa de Filipinas -es portada del Philippine Daily Inquirer y así lo recoge el de mayor tirada, el Manilla Bulletin– se ve en primer plano a la suegra, a la mujer y a una hija de Dagsa, que sonríen apoyadas en un coche color champagne con las luces encendidas sin advertir lo que ocurría a sus espaldas. En el fondo de la imagen aparece con toda nitidez un hombre joven, identificado como Michael Gonzales, que apunta en dirección a la cámara con un revólver del calibre 45. Gonzales, cuya cara está algo oscurecida por el arma, se apoya en el propio coche de la víctima para disparar. Además, según la policía, el joven de la camiseta de tirantes que aparece en la esquina derecha también está implicado: es el observador del asesino. Al tiempo que tomaba la foto, Dagsa recibió varios impactos de bala en el pecho y en el brazo y falleció al llegar al hospital a causa de la gravedad de las heridas.

Fuente: El País. Leer noticia completa.

Música: Percusión para galgos de Tomás Virgós.

Una variación:

Autor: gabriel
Publicado en: expropiaciones proyectos

El mundo fotografiado entabla con el mundo real la misma relación, esencialmente inexacta, que las fotografías fijas con las películas. La vida no consiste en detalles significativos, iluminados con un destello, fijados para siempre. Las fotografías sí.

Susan Sontag, Sobre la fotografía

Me gusta hacer retratos en vídeo de la gente que quiero. Es una forma de comunicarme con ellos y aprehenderlos. Ocupar el contraplano de ese encuadre -ser ese contracampo al que alude el título- me ayuda a entender un poco mejor quien soy. Sé que es una empresa inútil, los frames se suceden en el tiempo y mis amigos al final desaparecen y sólo queda la pantalla en negro. Pero eso me alivia, así no hay sitio para la melancolía ni puedo caer en la tentación de convertirlos en objetos coleccionables. No, para mí estos planos no son avatares que utilizo para sobrellevar sus ausencias. Para mí, cada vídeo hace referencia a una experiencia única. Representa la prueba irrefutable de que me gusta mirarlos y de que ellos confían en la honestidad con que lo hago.

Este caso es diferente. Aquí yo dejo de ser contracampo y me convierto en espacio en off de Elena, en personaje secundario de su historia. Dejo de ser contracampo porque siento una punzada que me indica que mi mirada ha dejado de ser honesta. Grabé este plano hace dos veranos, fue un sábado de agosto en Almoradí. Eran las fiestas de Moros y Cristianos y la plaza estaba muy concurrida. Me llamaban la atención los músicos ambulantes, las abuelas intercambiando partes de achaques, los jóvenes resacosos con gafas de sol… De pronto, Elena entró en cuadro y se puso en primer plano. Poco a poco consiguió que me olvidara de todo lo demás hasta el punto de forzarme a cambiar el foco (yo, que odio los trasfocos). La miraba a través de la pantallita de la cámara y me sentía muy cerca de ella. Capaz de discernir lo que me interesaba y despreciar todo lo demás. Hacedor de harmonía. Feliz.

No sé en que momento me di cuenta de que ella estaba a punto de llorar. Me descolocó, no me lo esperaba. Aún hoy, vuelvo sobre las imágenes una y otra vez para intentar determinar el punto exacto en que le cambia el gesto, avanzo frame a frame; no lo consigo precisar. Sentí tanto pudor que, después de preguntarle un par de veces qué le pasaba, apagué la cámara. Éramos tan felices hace un momento, pensé, ¿qué habrá cambiado? Ahora lo comprendo y me da miedo. Está claro que no apagué la cámara por ética, tampoco por honestidad.

Sé que lo hice por miedo a que mi incapacidad para aliviarla quedara registrada. Por eso, hoy, congelo uno de los últimos frames de la grabación. Lo hago para no olvidar el momento en que preferí la representación idealizada por mí de una persona antes que a la persona misma. Ahora ya no hay un flujo incesante de frames que se suceden hasta llegar a una pantalla en negro. Sólo el gesto de tristeza de Elena: bello y sentimental. Volver a él y fijarlo para siempre. Crear un icono, esta vez sí, que me ayude a comprender por qué Elena se puso triste aquella mañana de Moros y Cristianos en Almoradí. Afortunadamente sigue siendo un vídeo y, tarde o temprano, la pantalla negra llegará en mi auxilio.

Autor: gabriel
Publicado en: anecdotario

En este caso la expropiación es la palabra, PROTECT ME FROM WHAT I WANT, frase de Jenny Holzer, una artista que convierte las palabras en un elemento artístico más, su obra se basa en utilizar las palabras fuera de su habitat natural dándole un nuevo significado artístico, podéis encontrar más cosas sobre ella en http://www.jennyholzer.com/.

Además esta frase ha sido utilizada por Placebo en una de sus canciones.

expropiación realizada por www.lacasinegra.com

Autor: Lol
Publicado en: expropiaciones proyectos

gracias a Valcárcel Medina por darme la posibilidad de expropiarle la idea de llevar a cabo La perogrullada genuina de contar lo que se va pensando, sin dejar resquicio ni respiro (sic).

pd: perdón por el sonido, sólo tenía el micrófono del portátil.

pd2: la dedicación de Wiseman no es que sea obsesiva, como yo la he calificado -que igual si-, lo que hace este tío es cumplir a rajatabla con los cánones estéticos del direct-cinema o cinéma vérité (documental observacional, según Bill Nichols). Por ejemplo: no entrevistar a la gente, no pedirle a la gente que repita nada que haya hecho para rodarlo mejor, no poner voz en off, no montar planos en los que alguien mire a cámara…

pd3: se me ha olvidado comentar que el referente primero de los cineastas observacionales es El hombre con la cámara de Dziga Vertov.

pd4: Juan, espero que esta lectura se te haga menos pesada.

pd5: las imágenes fueron grabadas con el móvil de Jorge: un Sony Ericcson W910i.

Autor: gabriel
Publicado en: el viento proyectos sobre lacasinegra
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