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22 jun
12

One Shot

Tres escenas y tres maneras de entrar a una fiesta, tres directores midiendo o mostrando sus fuerzas a través de una steadycam.

El mismo año, en 1990 compitieron Brian de Palma y Scorsese, con La hoguera de las vanidades (The Bonfire of the Vanities) y con Uno de los nuestros (Goodfellas).

y otro de los comienzos míticos es Boogie Nights de Paul Thomas Anderson en 1997.

Si aún tenéis ganas de seguir con planos secuencias, aquí os dejo una lista variada de algunos de los más conocidos:

-Robert Altman, The Player, 1992.
-Mikhail Kalatozov, Soy Cuba, 1964.
-John Woo, Hard Boiled, 1992.
-Orson Welles, Touch of Evil, 1958.
-Jean-Luc Godard, Weekend, 1967.
-Quentin Tarantino, Kill Bill Vol. 1, 2003.
-Johnny To, Breaking News, 2004.
-Chan-wook Park, Old Boy, 2003 la escena de la lucha
-Alfonso Cuarón, Children of Men, 2006.
-Bela Tarr, Werckmeister Harmonies
-Theo Angeopolous, Ulysses’ Gaze
-Sacrificio, Andrei Tarkovsky.

Autor: Lol
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito
24 ene
12

Blow-Up 3D

Decía ayer Elena que ya no queda nada en las imágenes que hoy reproducimos de forma constante. Pues bien, he visto una noticia en un telediario estadounidense que pone en duda tal afirmación. Según parece, la policía de Nueva York ha conseguido averiguar la causa de un incendio que se produjo durante una fiesta en los dormitorios de una residencia universitaria en Nueva York gracias a las fotos y los vídeos que los estudiantes registraron con sus cámaras esa noche. Los agentes requisaron 25 iPhones, 10 BlackBerrys, 10 cámaras de vídeo y 40 de foto digital que en total almacenaban 40000 imágenes. Para no spoilear, mejor que veáis el vídeo del telediario primero y comprobéis vosotros mismos la causa del incendio y la forma en que la policía la descubrió:

Flipante, ¿no? ¡40000 fotos de un botellón! Si hubo 100 personas, salen a 400 por cabeza. Fotos concebidas para inundar al día siguiente los muros en Facebook de gente que cambiaría a su madre por un analgésico y que se terminaron convirtiendo en pruebas que el departamento de policía de Nueva York utilizó para identificar al responsable del incendio. Eso ha hecho que me acuerde de Blow-Up (M. Antonioni, 1966), sólo que ahí el protagonista lo único que podía hacer era ampliar una fotografía una y otra vez para acercarse a la parte de la imagen donde puede que se hallara un cadáver antes de que el grano, mayor a cada ampliación, devorara todo y le impidiera distinguir cualquier figura.

Aquí la cosa es diferente, más al estilo Brian de Palma, que con Blow-Out (B. de Palma, 1981) hizo una especie de remake 2.0 de la película de Antonioni. En Blow-Out, el protagonista era un sonidista que salía al campo a grabar unos recursos para una película de bajo presupuesto y terminaba registrando involuntariamente un accidente. Sincronizando ese sonido con las fotografías del accidente que encontraba en un periódico, conseguía elaborar una película que le permitía resolver el crimen. Pues bien, digo yo que con 40000 imágenes, la policía podría recrear en 3D y tiempo real todo lo que sucedió aquella noche en los dormitorios de la universidad y, como en los thrillers futuristas, moverse por la representación virtual de la fiesta hasta encontrar al causante del incendio.

Ah, se me olvidaba decir que el vídeo en cuestión es una ficción, una mentira, vaya. Así que igual Elena no andaba tan desencaminada y es verdad que ya no somos capaces de distinguir entre teles y ventanas. Eso sí, me parece que encierra una reflexión lúcida y mordaz sobre la relación del hombre de nuestro tiempo con la imagen (genial el momento stop-motion de la caída del cigarro). Todos grabamos todo lo que pasa a nuestro alrededor. Y eso me lleva a pensar que, con la cantidad de imágenes que cualquier usuario genera hoy en día, quizá la función social del cineasta del S.XXI consista en la reutilización de las mismas y no tanto en generar otras nuevas.

Autor: gabriel
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