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En la película de 1993 de Richard Linklater, Dazed and Confused, hay una secuencia, al final de la película, en la que Wooderson descubre una carta del entrenador del equipo de fútbol americano del instituto que ha enviado a todos los miembros del equipo. En ella, los jugadores, deben comprometerse a no hacer abuso ni de las drogas ni del alcohol durante la temporada. Pink, uno de los chicos, no quiere firmarla y Wooderson y el resto discuten con él lo que debería hacer:

Una de las chicas le dice a Pink:

Pink, me parece mentira. Tú te pones en plan víctima, pero en realidad aquí sois los reyes. ¿De qué coño te quejas?

Pink responde:

Sólo que si me da por decir que esta época fue la mejor de mi vida, me suicido.

Y su compañero de equipo le dice:

Yo sólo quiero mirar hacia atrás y poder decir: Lo hice lo mejor que pude cuando estaba atrapado aquí, tuve toda la diversión del mundo cuando estaba atrapado aquí, jugué lo mejor que pude cuando estaba atrapado aquí, follé con todas las que pude cuando estaba atrapado aquí.

Autor: Carlos
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito
20 ago
12

Ciao

Esto no es una despedida. Esto no es una pausa nostálgica. Esto no es, pese a todo, el prólogo de otro otoño.

En las noches tórridas del verano cuando la sal cuartea la piel y el aire acondicionado no calma el calor. Cuando el calor viene de adentro y las azoteas de las ciudades están vacías. Cuando el verano está a punto de sacudir sus últimos días y de nuevo nos damos cuenta de que no hemos llevado a cabo ninguno de los planes que anotamos en esa lista de la noche de San Juan decidimos que quizá sea el momento de detenerse y desafiar el insomnio. O de volver a ver películas que un día miramos con otros ojos. Que sólo podemos entender cuando han pasado muchos años. Cuando el verano casi nos atrapa. Cuando hace tiempo que decimos muchas cosas y que callamos otras tantas.

Anoche vi La dolce vita y me dí cuenta de que en realidad no la había visto antes. Aunque algunas de esas imágenes estuvieran registradas ya en mi retina, la película que vi anoche era otra. O quizá yo ya era una persona distinta.

Hoy, quería escribir un post para anunciar que lacasinegra callará hasta el 1 de Septiembre, quería contar que anoche ví La dolce vita y que se me había puesto muy mal cuerpo y que no sabía por qué. Hoy, al comentarlo, Carlos me interroga. ¿Nostálgica? Y yo no sé qué responder, sólo sé que aquella película que quizá vi con 15 años no es la misma que ésa que he visto con 30.

Así las cosas, puede que el silencio nos calme. Puede que nos convenza de que las decisiones que hemos ido tomando nos llevan por un sendero del que ya no podemos escapar. Puede que el reflejo que nos devuelva de nosotros mismos y de las cosas que algún día miramos estalle como el final de una madrugada en el mar. Como el final de esa noche infinita de Marcello en una playa cualquiera contemplando de nuevo el rostro de una camarera que antes miró con otros ojos. Contemplandose a sí mismo. Convencido de que el silencio acecha, inevitablemente, al final del verano. Al principio del mar.

Volveremos, el 1 de Septiembre. Hasta entonces, les dejamos un pensamiento a modo de respuesta para Carlos: la nostalgia está en los ojos del que mira. Aquéllo que se calla, también.

Autor: Elena
Publicado en: sobre lacasinegra Vídeos que vería hasta el infinito
22 jun
12

One Shot

Tres escenas y tres maneras de entrar a una fiesta, tres directores midiendo o mostrando sus fuerzas a través de una steadycam.

El mismo año, en 1990 compitieron Brian de Palma y Scorsese, con La hoguera de las vanidades (The Bonfire of the Vanities) y con Uno de los nuestros (Goodfellas).

y otro de los comienzos míticos es Boogie Nights de Paul Thomas Anderson en 1997.

Si aún tenéis ganas de seguir con planos secuencias, aquí os dejo una lista variada de algunos de los más conocidos:

-Robert Altman, The Player, 1992.
-Mikhail Kalatozov, Soy Cuba, 1964.
-John Woo, Hard Boiled, 1992.
-Orson Welles, Touch of Evil, 1958.
-Jean-Luc Godard, Weekend, 1967.
-Quentin Tarantino, Kill Bill Vol. 1, 2003.
-Johnny To, Breaking News, 2004.
-Chan-wook Park, Old Boy, 2003 la escena de la lucha
-Alfonso Cuarón, Children of Men, 2006.
-Bela Tarr, Werckmeister Harmonies
-Theo Angeopolous, Ulysses’ Gaze
-Sacrificio, Andrei Tarkovsky.

Autor: Lol
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito

Hoy es muy difícil evitar la tentación de hablar de rescates. Así que prefiero hablar de gente que huye después de la catástrofe, sabiendo que en esa huida cargarán siempre con un muerto sobre la espalda.

Lucía Bosé y Alberto Closas lo explican mucho mejor que yo en Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955) cuando toman la carretera conscientes de que ese anónimo ciclista estará con ellos para siempre.

Poco después, con un fandango de Huelva, interpretado por Gracia Montes el fantasma se materializa bajo la forma de chantaje.

No, seguramente esto no es un rescate sino un préstamo bajo condiciones muy favorables. Polonia no haya sido una huida. Y la Unión Europea está muy lejos de querer chantajear a nadie.

Seguro que no. El fandango, por cierto, se titula Amor, por qué no viniste amor y en EE.UU. la película se estrenó bajo el título Age of infidelity.

Autor: Elena
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito

Dos escenas, una misma sensación, como diría Monica.

The graduate (El graduado, Mike Nichols), escena final: Ben Braddock (Dustin Hoffman) llega a la Iglesia donde Elaine Robinson (Katharine Ross) va a casarse, luego quién sabe, era el 67.

Punch-Drunk Love (Embriagado de amor, Paul Thomas Anderson), escena final: Barry (Adam Sandler) resuelve los problemas que le impiden vivir con Lena (Emily Watson), parece que les irá bien, era el 2002.

Autor: Lol
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito


En 1977 se estrenó Encuentros en la tercera fase, la película que Steven Spielberg dirigió inmediatamente después de Tiburón. El bueno de Steve llevaba rumiando la película desde que rodó Fireflight, un largometraje amateur de 140 minutos que estrenó con 18 años y para el que dispuso de un holgado presupuesto de 400 dólares.

En esta secuencia los hijos de Roy Neary (Richard Deryfuss) ven como su padre se afana en esculpir una forma con el puré de patata que su madre ha servido para cenar. Es la certificación de que su padre ha perdido la cabeza desde que se cruzó con un OVNI en la carretera. Desde entonces se empecina en hacer maquetas, cada vez más grandes, de una montaña con la cima cortada en forma de meseta. La montaña del diablo.

Algunos datos más sobre la película:

  • El guión lo firmó Spielberg aunque antes intentó que un profesional del guión (Paul Schrader) lo escribiera a partir de su idea. El resultado de esa colaboración, fue, según palabras del director “uno de los guiones más vergonzosos jamás entregado a un estudio” y sentenció diciendo que el guión de Schrader era una historia sobre “la culpabilidad y no sobre OVNIs”.
  • La productora Julia Phillips escribió en un libro autobiográfico unas cuantas lindezas sobre Spielberg. En Wikipedia explican de una forma concisa y clara el porqué del resquemor:

She was fired during post-production because of a cocaine addiction.

  • Una vez Spielberg se puso a los mandos del guión, el personaje de Roy Neary se convirtió en un policía. Spielberg sentía que era muy dificil que la gente se identificara con un personaje en uniforme y decidió que quería como protagonista a un “Mr. Everyday Regular Fella” (Sr. colega normal cotidiano). Ese personaje lo interpretó Richard Dreyfuss, que más tarde haría la nefasta Always con Spielberg.
  • La producción pasó de costar 2 millones de dólares a 20 millones, entre otras cosas porque Spielberg pasó las noches del rodaje viendo películas que provocaban que al día siguiente hubiese añadido varias secuencias nuevas.
  • Spielberg dijo de su película que era “el doble de mala y el doble de cara que Tiburón“.

El otro día me encontré en Jot Down una de esas suposiciones de “qué hubiese pasado si…”. La suposición era: ¿qué hubiese pasado si Spielberg hubiese rodado 2001: Una odisea espacial? La respuesta, según ellos, era que la película giraría en torno a un astronauta interpretado por Tom Hanks que es mandado en una misión especial a investigar la aparición de un monolito y en el camino se da cuenta de lo mucho que echa de menos a su familia y vuelve a la Tierra terminando la película con el astronauta abrazando a sus hijos y a su mujer al bajarse de la nave espacial.

Para mí no era necesaria tanta suposición. Hay dos posibles “2001” en su carrera. La primera, anterior a que fuese padre, es Encuentros en la tercera fase. La película termina (atención Spoiler) con Richard Dreyfuss sudando de su familia y yéndose con los extraterrestres. La segunda es Inteligencia Artificial y es post-paternidad.

Spielberg retrató durante un tiempo a sus personajes desde la mirada de un niño. Después lo hizo desde la mirada de un padre. La jodió. Eso sí, Spielberg fue, es y será, por más que sus películas sean malas, la puta hostia y quién opine lo contrario es que “no tiene ni puta idea de cine” (sic).

P.D.: Dos remakes, uno de la secuencia del pure de patata y otro de la película entera, Closet Cases Of The Nerd Kind.

Autor: Carlos
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Estos días estoy montando los brutos que rodé la semana pasada. Rodé animales. Quería que los animales resultasen en la pantalla como Marie en Au hasard Balthazar, como la mujer que prepara el pescado y su invitado en Sicilia! o como los pasajeros del tren de la misma película.

Ahora me doy cuenta de la quimera a la que me enfrentaba, que Bresson manejaba con soltura y que Straub y Huillet llevaron al extremo.

Probaré con Antonioni. Sin animales. Sin personas. A partir del minuto 2, segundo 25.

Autor: Carlos
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito

Hoy es el segundo aniversario de la muerte de mi abuela. Uno de los últimos recuerdos que tengo con ella fue una noche en la que nos quedamos solas en el salón de la casa de mis padres y puse El diablo probablemente de Bresson (vaya usted a saber por qué). La película estaba en versión original subtitulada en español pero dudo mucho que a mi abuela aún le alcanzara la vista para leer los subtítulos.

Sin embargo siguió allí, a mi lado, mirando como si estuviera absorbida por el alto contenido político de la película. De vez en cuando comentaba una secuencia con exclamaciones como ¡qué barbaridad! aunque ahora no recuerdo en qué momentos exactamente ni por qué motivo.

Gracias a mis abuelos, que a penas fueron al colegio, que a penas sabían leer, he aprendido casi todo lo que sé. También a ver películas. A mirarlas más allá de sentirme ajena a aquello que muestran, más allá de no compartir lo que dicen o lo que callan. Con ellos aprendí a mirar sin juicio. En realidad, sólo a querer hacerlo (creo que el placer de mirar con juicio las cosas es demasiado tentador y yo no soy nada estoica).

Ahora que he vuelto a casa de mis padres y que mi abuela ya no está compartiendo insomnio conmigo, he recordado esto: una secuencia de árboles que mueren, que se derrumban, que provocan el estruendo.

Hoy. Que todo es silencio y que las cosas que miro no son iguales desde que ella no está.

Autor: Elena
Publicado en: Vídeos que vería hasta el infinito

“También Berta había nacido después de la guerra pero fuera de su país. Al regresar Lorenzo de su viaje a Inglaterra habiéndola conocido allí, todo continuaba igual en la ciudad.”

Demoledor, oscuro e implacable. Así es el inicio de Nueve cartas a Berta, la crónica de un país de posguerra en el que amar era una utopía tanto como la libertad. Si es que entre una cosa y otra hubiera alguna diferencia. Lorenzo, su protagonista, construye un relato de una España trágica que sólo descubre a la vuelta de un viaje a Londres, como si antes hubiera estado durmiendo o mudo. Lorenzo escribe así una crónica política y amorosa que están inevitablemente unidas, porque tanto una como la otra muestran esa fatalidad que tiñe siempre el amor y la guerra.

Basilio Martín Patino realiza sus Nueve cartas a Berta en 1966, una manera muy poco común de abordar el género epistolar en el cine. Ahora revisando la película me pregunto si Berta existió (una pregunta bastante idiota, por cierto) y quién era. Me pregunto si recibiría alguna de esas cartas, si a caso existían Bertas que imaginaban que España era una tierra de animales y de arena donde nadie sabía lo que pasaba afuera. ¿Comprendería Berta aquellas cartas? ¿Sería capaz de responderlas más allá de la demanda amorosa? ¿Sería posible una lectura política distinta de una respuesta a la carta de amor?

Al final, Lorenzo se queda con la chica buena, con ese dulce destino fatal de rosario, torrijas, mesa de camilla y libro de cabecera. Y quizá deberíamos pensar que se han acabado las cartas porque ya nadie las escribe, aunque en realidad se han acabado porque ya nadie las lee. Imagino que la auténtica tragedia que vive Lorenzo no es quedarse con la chica buena y la provincia de piedras, sino acogerse a la certeza de que ya nadie le lee, de que ya nadie le comprende. ¿Podemos seguir escribiendo aunque no haya nadie del otro lado?

Con su primera película, Patino recogió la Concha de Plata del festival de San Sebastián y batió records en la taquilla española del 66. Cuando nadie creía que el cine español podía, si quiera, tener un público capaz de recibir cartas de amor y de posguerra. Hace poco nos preguntábamos si era posible un #cinesincine, un cine que sencillamente expongamos sin tener la certeza alguna de que vaya a ser visto, comprendido, sancionado. Nos preguntábamos si el objetivo de nuestro trabajo era la obra en sí misma (una obra que parta con la premisa esencial de cumplir con unos mínimos de calidad o de interés mayoritarios) o el acto inmediato de comunicar(se con el otro).

En la era de internet, cuando los mensajes son instantáneos, abrumadores y, la mayoría de las veces, inconscientes de sus consecuencias, cuando todo el mundo se dedica a disparar información indiscriminadamente ¿es más importante la carta o su destinatario? Quizá lo importante no sea, la carta, la obra, el mensaje en sí, si quiera su destinatario, sino lo que produce el acto comunicativo en cada momento. El hecho de que Lorenzo encontrara la pasión sólo en esas cartas a una Berta fantasma, el hecho de que alguien haga cine sin películas en internet, el caso concreto de librar una guerra o de morir de amor. Mucho más allá del destinatario y del propio mensaje, el acto comunicativo y de su energía liberadora quedan, como mensajes para otros lectores, como huellas para otras guerras, como cartas para otro amor.

Autor: Elena
Publicado en: lacasinegra vs Las democracias caducas Vídeos que vería hasta el infinito

Hoy colabora con nosotros @Dani_Cantó, ya hablamos de uno de sus trabajos aquí, es de Villar del Arzobispo, València, pero no tiene nada que ver con el nuevo “congresista”. Lo conocimos en la Universidad, dónde “gastaba” camisetas oscuras, luego sus camisetas se quedaron más claras. Solía degustar un vaso de leche mientras escuchaba discos de música sin parar, de ahí que también sea conocido como elchicodelaleche. Noticias adicto, se pasa el día con el Canal 24h enchufado, mientras tweetea a una velocidad de 6912 tweets cada 11 meses, se niega a tener facebook, es Dj & Music enfermo, también tweetea con el nombre de @SnapClapClub, @doblevidadiscos, tiene una página web y un tumblr (hecho por él mismo modificando una plantilla).

Uno de sus últimos tweets: “Debo escribir una pieza sobre los Yuppies de los 80. Primero música: Stephen Tin Tin Duffy, el músico que dijo NO a Duran Duran y al Dinero”.

@Dani_Cantó

Miento si digo que hace tiempo que conozco American Psycho. Conocerla sí, pero hasta hace poco no había tenido tiempo de visionarla. Eso sí, llegó en el momento exacto. En el momento de mayor odio hacia la sociedad que alguien construyó y se nos cae encima a pedazos. Este es el momento del intercambio de las tarjetas, el gran circo de la apariencia. El gran espectáculo.

Bienvenidos a la Gran Farsa. Sentaos cómodamente en la mesa. Sois los jefes de todo esto. Peinado hacia atrás, el mundo se mueve a la velocidad de la luz. Cocos brasileños y sintetizadores. Urbanitas y mundiales. Todos diferentes y todos iguales.

Vosotros dominaréis este mundo, nuevos becerros de oro de la religión del dinero. CEO, SEO, da igual como lo llames lo importante es que nadie entienda cual es tu posición en el juego. Aunque tú lo sabes, tú eres el juego. Da igual los matices de blanco, los niveles de gris, tú nunca llegas al negro. La tipografía en la que está escrita tu nombre sólo la eliges tú. Si se recita tu nombre tres veces frente al espejo te apareces en forma de Belcebú. Pesadilla absoluta.

Mira desde la planta 56. Nunca te has parado a mirarlo, son hormigas, fáciles de aplastar. Más fáciles aún de ignorar. El mundo se durmió pidiendo derechos y parando guerras mientras tú llenabas tu maletín con cheques en blanco. Decorabas tu habitación en moqueta y caoba. Ventanales con vistas a otros ventanales. La jungla de cristal y cemento. El Nuevo Mundo.

Os odio. Odio todo lo que significáis y por eso me entran sudores cada vez que veo como se desliza cada una de vuestras tarjetas. El Capital se escribe en Letras Capitales. Que adecuado. El Capital vive en el 358 Exchange Place de New York City. El lugar dónde todos son Vice Presidentes. Descuelga tu teléfono, marca el 212 555 6342. Pierce & Pierce al habla.

‘Something wrong Patrick? You’re sweating’. Si, Patrick suda. De nerviosismo, de indiferencia. Patrick Bateman suda de todos ellos. Mátalos Pat, lentamente, cruelmente, con tu cuchilla, con tu arsenal, en tu imaginación. Destroza la sociedad que ayudaste a crear, desde dentro. Una implosión de odio. No merecen el rango que han adquirido, su importancia, sus moquetas, sus plantas altas ni sus peinados de velocidad. Y sube la música bien alta. Que no oigamos sus gritos. Al igual que ellos no escuchan los nuestros.

Autor: lacasinegra
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