Agencia EFE

Esta fotografía se tomó ayer en la localidad de Albi, al sur de Francia. En ella vemos a Ugaitz Errazquin Tellería y José Javier Osés Carrasco, miembros de ETA detenidos por la policía francesa. A ambos les han tapado los ojos. En primer término, junto a la ventanilla trasera del coche, Ugaitz Errazquin ha ladeado la cabeza hacia la derecha. Tiene un extraño gesto en la cara que, según algunos periódicos dónde ha salido la noticia, es debida al grito que soltó mientras lo trasladaban. Parece un gesto de dolor ante la perspectiva de años de internamiento o sencillamente gritaba “Gora ETA” derrotado. Está llorando e ignora que en ese momento algún fotógrafo avispado ha decidido tomarle una instantánea. Quizá tan solo estaba volteando la cabeza y gracias a su pericia, el fotógrafo ha conseguido discriminar ese momento, ese instante, por encima del inmediatamente posterior y el anterior, y si viésemos esos fragmentos eliminados la historia de esta fotografía sería otra y esto no sería una fotografía. No sería un grito ciego y sabríamos qué significa el gesto de Ugaitz Errazquin Tellería.

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Autor: Carlos
Publicado en: lacasinegra vs Las democracias caducas

3 Comentarios a “Un grito ciego”

  1. Ana dice:

    En cierto modo, este post me hizo recordar el trozo de Level 5 en el que Chris Marker analiza la relación del suicidio de una mujer japonesa con la presencia de una cámara.

    La película se puede ver aquí
    http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&NR=1&v=bb74HdzSe2o

    la escena que digo es en el minuto 40:20 aproximadamente.

  2. gabriel dice:

    A mí lo que me flipa es como el policía que va de copiloto se tapa la cara con la mano. Igual es para no salir en la foto pero a mí me da la sensación de que el ambiente dentro del coche debe ser tan irrespirable que, en un gesto casi infantil, piensa que si él no ve nada, todo lo que le rodea se esfumará. Cerrar los ojos para no estar más ahí.

  3. Carlos dice:

    @Ana

    Son imágenes terribles. En ellas sí que vemos lo que ocurre antes y después, para en el instante de la mirada y la comparativa entre la mujer y el inventor en la torre eiffel, aunque tan solo se perciban manchas, se puede intuir el miedo del que sabe que ya ha llegado demasiado lejos como para volver atrás.

    Gracias por el link. Aunque nos has dejado bastante perturbados.

    @Gabriel

    El policía y la aparente calma del segundo detenido no hacen más que hacerme pensar en el ambiente dentro del coche, de como, incluso sabiéndose poseedor de la verdad (el policía) la situación puede violentarte enormemente.
    En cualquier caso el gesto torcido, la mueca que provoca en su cara el grito que lanza, no me deja tranquilo. Gritase lo que gritase, hay dolor en ese gesto. ¿Será por la derrota aún estando convencido, al igual el policía, de que no se ha equivocado?

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