El domingo se clausuró otra edición del festival de Cannes en la que no estuvimos. Supongo que intentamos ignorarlo como si no existiera, pero a veces el silencio es más elocuente que cualquier reproche. Haneke se alzó con la palma de oro (que ya ganó en 2009). Unas actrices rumanas con el premio a la interpretación (de un director que también se llevó la palma en 2007). Repasando la programación, las fotos de la alfombra roja, las fiestas benéficas y los invitados, podríamos decir que la 65 edición del festival ¿más importante del mundo? Fue también la 64, o la 63, la 57. Y de repente esa antigua sentencia de Lampedusa aplicada al cine, resuena más lacónica que nunca: todo cambió para que nada cambiara.

Algunas proyecciones digitales sí, y de vez en cuando en ciertas críticas, se ha colado una breve alusión al posible cambio de paradigma del cine. ¿Internet? Si quiera eso. La única sombra que planea sobre la discusión son los recortes en las ayudas públicas, las mermas en las inversiones de las televisiones privadas o el pirateo. Ni rastro de un auténtico debate sobre nuevos formatos, herramientas aplicadas o sobre la manera como el cine se piensa, se mira y se vive en el año 2012.

En 1960, hace 52 años, cuando ya el cine anunciaba una modernidad que ahora parece haber adelantado por la derecha, Mónica Vitti relataba la tremenda recepción que tuvo L’Avventura el día de su estreno en la Sección oficial del mismo festival.

Quizá sólo me acuerde ahora de esta secuencia como una suerte de vago consuelo. Quizá sí estemos cayendo en ese vicio demasiado tentador del artista maldito que critica a aquellos que lo ignoran. Quizá todo esto tenga mucho más que ver con una historia de amor despechado que con una sesuda reflexión. Quizá solo queramos ser Monica Vitti y Antonioni y estar en Cannes curando las penas a base de champaigne y cocaína. Pero no. Nosotros nunca estaremos allí.

Ayer Gabri publicó en su facebook la imagen que bien podría ilustrar esta crónica rabiosa del festival que nunca aceptaría gente como nosotros. Un horizonte de perros románticos sobre la alfombra roja. Éso es Cannes desde esta distancia. Un horizonte de perros.

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Autor: Elena
Publicado en: culturas libres

6 Comentarios a “Cannes, un horizonte de perros”

  1. gabriel dice:

    Creo que la foto de los perros en la alfombra roja de Cannes tras la ceremonia de clausura la hizo Diego Batlle, crítico de cine argentino que trabaja para http://www.otroscines.com y la revista El amante pero no estoy del todo seguro.

  2. elena dice:

    ¡Muchas gracias por la información Gabriel! A ver cuándo nos haces tú una de galgos 😉

  3. gabriel dice:

    @ elena
    Ya lo estoy viendo: cuatro galgos rabilargos color canela en la alfombra roja de Cannes… Sí, me gusta.

  4. elena dice:

    No te preocupes, si no seleccionan nuestras pelis en Cannes siempre podemos ir cual galgosflautas a hacer un botellón de mistale a la alfombra roja. El glamouroso nace, no se hace, Azorín…

  5. gabriel dice:

    @ elena
    Yo, hacer botellón de mistela contigo, cuando y donde tú quieras.

  6. elena dice:

    ¿ah sí? Pues mañana a las 12 en el Ausias, pero si eso pilla también café cerol que a la rosi le gusta

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