El 19 de Mayo de 1962, Marilyn cantó para el presidente. Dicen que era su amante. Unos meses después la encontraron muerta por una sobredosis de barbitúricos. El presidente, en su día, le agradeció la canción entre risas, sin sospechar que ése no era un Happy birthday cualquiera, sino un canto de cisne en toda regla.

Un año antes, Marilyn actuó por última vez para el cine en The misfits (Vidas rebeldes, John Houston, 1961), donde interpretaba su propio papel en medio del desierto de Nevada, persiguiendo caballos salvajes. Allí otro hombre, Arthur Miller, su marido por aquel entonces, también tuvo su particular manera de dar las gracias en forma de retorcido guión basado en pasajes de su vida íntima. Dice la leyenda que la estrella tenía dificultades para recordar sus frases, que llegaba borracha al set, que provocaba conflictos con el equipo constantemente. Pero eso es sólo una leyenda, hoy lo único que queda es otro canto de cisne en celuloide.

Esa vez no hubo tarta pero en los primeros planos de su última película se percibe una tristeza que quizá ninguno de los hombres que decían amarla fue capaz de descifrar. Do you want me to stop it?

El sábado se cumplieron 50 años de esa declaración de intenciones en forma de cumpleaños feliz, pronto se cumplirán los mismos 50 años de su muerte. En su cartel oficial de la actual edción del festival de Cannes, Marilyn, que al parecer nunca estuvo allí, sopla una vela sobre una raquítica tarta. Definitivamente 2012 será el año de los obituarios. De las imágenes que vuelven con mensajes cifrados. De estrellas que anunciaron su muerte antes de desaparecer, como las supernovas.

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Autor: Elena
Publicado en: Observaciones

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