Receurdo que cuando era pequeño y siempre que me iba a alguna excursión con el colegio, mi abuela me daba una “estampita” para que me protegiera en el camino.

Hace unos días, limpiando en casa de mi abuela, me encontré con esta caja.

En ella encontré “estampitas”, invitaciones a comuniones y alguna que otra esquela.

Esta es la pequeña colección de “estampitas” que tenía mi abuela

Al verlas, me ha venido a la mente esta escena de Tony Leblanc.

Otra costumbre que tenían mi abuela y sus hermanas era la de guardar esquelas de familiares fallecidos.

Entre todas las invitaciones de comuniones que coleccionaba mi abuela

he encontrado la mía junto al menú que se sirvió el día de mi comunión.

Entre tanta religión se escondía el carnet de socio del Madrid de mi abuelo.

Al verlo me ha venido a la mente la imagen de una de las primeras decepciones de mi vida. Recuerdo que de pequeño estuve a unos pocos cromos de terminar el álbum de la liga 97-98.

Por aquellos años teníamos un perro llamado Swing

Una tarde cuando llegué del colegio y entré al estudio de mi casa para pegar los nuevos cromos que había cambiado en el colegio, me encontré un festival de confeti futbolístico por toda la habitación. Imaginad vuestro objeto más apreciado pasando por algo como esto

Nunca antes había odiado tanto a un ser vivo sobre la tierra. Desde aquel mismo momento dejé de coleccionar cosas.

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Autor: carmelo
Publicado en: anecdotario

2 Comentarios a “La coleccionista de Dios”

  1. francisco dice:

    Hola yo tambie colecciono estampas y si teimteresa podemo.s cambiar te mando mi correo.calimocho1968@hotmail.com

  2. admin dice:

    Muchas gracias Francisco, seguro que algo podemos apañar, te escribiremos!

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