Lo aprendimos con ese fin de raza implacable. Con esa condena que una generación aplica a la siguiente. Con la sospecha de que todo acaba con nosotros.

Comprendimos que aquello que nos une (Europa, la incertidumbre, el miedo) es mucho más estremecedor que lo que nos separa.

Aún así nos preguntamos cómo. De qué manera se escribe el epitafio de algo que no existió. De una generación unida por el frío.

Glosa a un epitafio
(carta al padre)

«And fish to catch regeneration»
Samuel Butler, Pescador de muertos.

Solos tú y yo, e irremediablemente
unidos por la muerte: torturados aún por
fantasmas que dejamos con torpeza
arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos
del sudario, pero ambos muertos, y seguros
de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano
con el turbio negocio de los datos: mudo,
el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo
ese otro juego del alma que ya a nada responde,
que lucha con su sombra en el espejo-solos,
caídos frente a él y viendo
detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal
            asombrados
por los demás, por aquellos-Vous etes combien? que nos
            sobreviven
y dicen conocernos, y nos llaman
por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el
viscoso templo de lo humano!
                                                    Y sin embargo
solos los dos, y unidos por el frío
que apenas roza brillante envoltura
solos los dos en esta pausa
eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura
como la piedra, solos los dos, y amándonos
sobre el lecho de la pausa, como se aman
                                                                       los muertos

Extracto de Leopoldo María Panero
Teoría 1973

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Autor: Elena
Publicado en: Observaciones

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