Hoy he venido de visita a París. Durante el despeque me econtraba algo inquieto. Pensaba que no tenía miedo a volar pero hoy he tenido alguna de las sensaciones que comentaba Carlos en una de sus anécdotas.

En el aterrizaje me ha pasado algo parecido que durante el despegue. Para tranquilizarme un poco he intentado, sin mucho éxito, adivinar el skyline de París entre el cúmulo de nubes que nos ha acompañado durante todo el vuelo.

Ya en el autobús para llegar al centro, me ha invadido otro tipo de inquietud. Sabía que estaba en París pero necesitaba ver el símbolo parisino por antonomasia, la torre Eiffel. Durante todo el trayecto me iba fijando entre los espacios que dejaban los edificios a ver si conseguía vislumbrar parte de ese amasijo de hierros pero al igual que en el aterrizaje, la búsqueda ha sido en vano.

Supongo que hasta mañana no podré evitar sentirme como Andrés, ese murciano que nunca conoció Paris.

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Autor: carmelo
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1 Comentario a “París y un señor de Orihuela”

  1. la_madalena dice:

    Cuentan que a Guy de Maupasant la Torre Eiffel le parecía tan fea, que comía justo debajo porque decía que era el único sitio en París desde donde no podía verla.

    Tiene gracia que una vez fuera tan odiada y ahora uno la busque para convencerse de que está en París!

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