Hace unos días @urbanohumano apuntaba en Twitter que durante 2012 el 90% del contenido online será vídeo. Recuerdo los primeros balbuceos de la Web, cuando bajarse una simple fotografía te llevaba minutos y el contenido principal era texto. Si tomamos este dato como un signo de los tiempos nos damos cuenta de que la información y el conocimiento se transmite cada vez más por medio de las imágenes en movimiento. Un texto ya no es suficiente, ni siquiera es importante en ocasiones, y aunque es cierto que de ese 90% de vídeos, un 50% serán recopilatorios de caídas, también es cierto que irremediablemente el vídeo está sustituyendo al texto como lenguaje de transmisión generacional del conocimiento. La Web hace valer aquel tópico de que “una imagen vale más que mil palabras” tan utilizada cuando el acceso a las imágenes estaba limitado a la televisión y las salas cinematográficas.

Parece que ser cineasta está implícito en nuestro comportamiento. Es una de nuestras acciones básicas, grabar vídeo, ver vídeo. Todas las disciplinas requieren un entendimiento del significado de las imágenes, igual que un teórico cinematográfico, un científico también las analiza. Mi hermana, licenciada en Biología, va a hacer un proyecto de investigación este año. El proyecto se basa en el sistema Neptune, una red de cámaras sumergidas a grandes profundidades frente a las costas de Canadá. Cada una de estas cámaras está conectada a un foco que en intervalos de varios minutos se activa durante 30 segundos, dejando ver lo que ocurre allí. La razón por la que el foco no está conectado 24 horas es porque la luz no es algo habitual de esas profundidades y puede provocar cambios en el comportamiento de los animales, aunque al mismo tiempo, el hecho de encenderlo tiene que ver con la necesidad de investigar el comportamiento de los animales a grandes profundidades, sus ciclos, sus hábitos alimentarios, etcétera. El sistema tiene incluso su propia plataforma SeaTube, a través de la cual se tiene acceso público a todas las imágenes que registran esas cámaras.

No dejo de pensar en que mi hermana va a estar haciendo su propio Anecdotario, en el que las personas son peces, y que ella, al igual que nosotros, utilizará las imágenes y sacará sus conclusiones, ficticias o no, a través de pequeños destellos de la vida de los peces. Creo que si nosotros nos consideramos cineastas, o tratamos de serlo, mi hermana, sin pretenderlo, lo es por lo que su trabajo conlleva de observación.

Quizá ya no queden imágenes por hacer, pero quedan muchas por ver, y más vale que involucremos a todo el mundo en el visionado, porque sino siempre quedarán imágenes vírgenes esperando ser descubiertas. En unos meses mi hermana habrá terminado su investigación y yo espero poder hacer un segundo post en el que plasmar sus experiencias siendo una voyeur en SeaTube.

PD.: Si queréis ayudar a mi hermana, aquí tenéis la señal en directo de una de las cámaras.

 

 

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Autor: Carlos
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3 Comentarios a “Una voyeur en SeaTube”

  1. elena dice:

    Carlos, interesante reflexión y muy muy interesante el proyecto de tu hermana, pero esa celebración digital de que el vídeo está sustiyendo al texto no sé no sé…

  2. Carlos dice:

    A ver, quizá no completamente, pero el audiovisual tiene cada vez mayor importancia en la transmisión del conocimiento, y quizá el texto siga siendo importante, no lo dudo. Eso sí, existe mucha resistencia a aceptarlo.

  3. Elena dice:

    Estoy de acuerdo contigo, Carlos, que el audiovisual se haya convertido en el lenguaje esencial del s.XXI no lo dudo. Creo que me ha atacado un poco de nostalgia viejuna…

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