El título de este post es la traducción, más o menos acertada, del título de la película Elmer Gantry, dirigida por Richard Brooks en 1960. Quizá sea una falta de respeto al título original de la película, pero “El fuego y la palabra” me parece un gran título para este post que habla sobre una secuencia de la película. Si alguien tiene interés en verla, quizá no deba seguir leyendo, puesto que me centro en una de sus últimas secuencias.

La película gira en torno a un vividor, Elmer Gantry, que tras conocer a una predicadora decide cambiar su modo de vida y pasa a predicar por la erradicación del alcohol y las drogas y convertirse en garante de la moral cristiana de la sociedad. Burt Lancaster protagoniza la película y Jean Simmons interpreta a la monja predicadora. En un momento dado, Elmer, organiza a las masas para entrar por la fuerza en prostíbulos y bares clandestinos, y comienzan una batida, antorchas en mano, para desmontar los tugurios de la ciudad. En uno de esos tugurios se encuentra con una antigua novia (Shirley Jones) que se metió a puta después de la ruptura con Elmer. Ésta decide vengarse del nuevo predicador y le prepara una emboscada.

La película la vi empezada. Me enganche, aproximadamente, en el momento de la batida moral de Elmer Gantry. Es decir, prácticamente al comienzo del clímax final. Esta secuencia es casi la penúltima de la película. Al menos la penúltima. La exnovia enfadada ha enviado unas fotos comprometedoras de Elmer al periódico y ya han sido publicadas. Elmer y la monja están a punto de comenzar su sermón, pero hay mucha menos gente de lo habitual y la gente no se ha quitado el sombrero.

Aparte de lo grotesco de la escena del lanzamiento de verduras y pasteles al pobre predicador, que alcanza momentos casi Fellinianos e incluso puede recordar a alguno de los momentos más surrealistas de Buñuel, como en El discreto encanto de la burguesía, la secuencia me hace pensar en la traición, tan de moda en los tiempos que corren, y en un tiempo donde el culpable (en este caso Elmer Grant) resulta ser una marioneta en manos de un lobo con piel de cordero (la piadosa monja) y que es revelado como chivo expiatorio por una persona que conoce su pasado (la puta). ¿Quién es el culpable?

 

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Autor: Carlos
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