Recuerdo cuando Canal+ emitía en analógico. En cuanto llegaban los programas de pago, aparecían esas odiosas rayas blancas y negras. Empezaba la codificación del Plus.

Había mitos absurdos sobre cómo poder ver las imágenes. Desde quien decía que entornando los ojos se podía ver las imágenes más claras, hasta quien decía que mirando a través de un peine podías decodificarlas. Claro está que seguía sin verse nada de nada hicieras lo que hicieras.

A pesar de que no se conseguía ver una imagen clara, la audiencia subía todos los viernes por la noche con la programación para adultos o cuando había algún partido de fútbol. Supongo que con el porno era fácil adivinar las partes del cuerpo de los actores. Con la ayuda de los primeros planos y el poder de la mente, se lograba ver, más bien intuir, que es lo que estaba pasando en cada momento. Con el fútbol pasaba algo parecido. Podías observar la posición de los jugadores en el campo, pero ¿cómo solucionar el problema del audio? Muy fácil, usando una radio. Así veías el partido de fútbol sin pagar un duro. El único problema de este método era que se perdía la ilusión de ver el gol, ya que la radio lo anunciaba antes de que pudiéramos ver en la pantalla cómo el balón entraba en la red.

Con la llegada del digital todo eso se terminó. Ya no más rayitas ni sonidos chirriosos. Ahora nos dejan con un frío cartel de “Canal codificado”.

Para todos los nostálgicos, dejo este vídeo codificado que tantos buenos momentos nos hizo pasar hasta la normalización de internet en nuestras casas. Y para los aficionados a aquella programación nocturna de los viernes, esta versión en ASCII de la mítica película Deep Throat.

El primer screener de la historia ha muerto. La televisión digital lo ha matado.

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Autor: carmelo
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