No pensaba escribirlo pero lo haré. lacasinegra ha empezado, como todos las asociaciones humanas de más de una persona, con discusiones absurdamente bizantinas sobre posturas políticas. Todos queremos ser terroristas culturales y pasar a la historia. Creo que ninguno lo confesó.

Uno de nuestros proyectos en ciernes es expropiaciones que tiene como principio expropiar/apropiarse/robar imágenes de otros.

Además de este proyecto concreto tenemos que definir nuestra postura frente a este magma infuso que es la cultura open source/cultura libre/creative commons/copyleft y ese largo etc. inabarcable que ha definido las acciones audiovisuales en nuestros días.

Si elegimos creative commons tenemos que decidir qué tipo de licencia queremos y si permitimos los usos de “nuestras obras “ (que al mismo tiempo son pequeños hurtos) tenemos que decidir los límites de su explotación comercial. Pero surge una cuestión complicadísima: ¿si somos terroristas para qué queremos una licencia? ¿es esta una versión moderna de la patente de corso?

Sujeto nº1 propone redactar una “declaración de buenas intenciones” que diga que nosotros no tenemos ánimo de lucro y que si “robamos” no lo hacemos para amasar una fortuna. Sujeto nº2 pregunta (con muy poco tacto y bastante mala leche ¿quién dijo que las discusiones intelectuales fueran un ejemplo de cortesía?) ¿si queremos hacer terrorismo cultural por qué tenemos que declarar nuestras buenas intenciones? Sujeto nº2 argumenta que defenderse de una ideología con la que no comulgas es darle la razón a la estructura que la sostiene. Sujeto nº3 y sujeto nº4 titubean y dicen que ambas posturas son razonables y el 5º sujeto en medio de los gritos (que además se acoplaban porque era una encendida discusión virtual) pide calma. ¿Qué coño queremos hacer entonces? ¿Nos protegería de algo una “declaración de buenas intenciones”? ¿Por qué si defendemos la reutilización de imágenes y su libre circulación, los hipotéticos (y poco probables) beneficios económicos han de ser un argumento?¿Está propiciando nuestra postura política la propia estructura contra la que queremos revelarnos?

Decía Althusser (sí un marxista. Y siento decirlo, pero al contrario de lo que puedan pensar, su teoría está más vigente que nunca) que en una estructura social el sujeto es libre. Es libre de elegir su sometimiento, pero jamás es libre de estar sometido.

Yo me pregunto si a pesar de la (r)evolución que está suponiendo este movimiento heterogéneo y disperso de la cultura libre no seguiremos manteniendo las estructuras contra las que queremos revelarnos. Una revolución hecha a base de licencias, subterfugios y buenas intenciones, pero poco o ningún activismo temerario.

Gracias por aguantar mi onanismo discursivo. Espero que no hayan podido identificar a los sujetos, ya saben: “cualquier parecido con la realidad…”. Esto sólo son algunas notas sobre las posturas políticas cuando los tiempos del desastre exigen más ergonomía y más política que nunca.

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Autor: Elena
Publicado en: culturas libres dossieres

3 Comentarios a “de ergonomía y de política”

  1. rey mendigo dice:

    muy acertada su reflexión sobre el hurto apaciguado en tiempos que arden; además ya saben que quien roba a un ladrón…

  2. Sr. Lobo dice:

    Robin Hood hacía lo correcto, vosotros haced lo mismo…la cultura es un bien común no dejemos que se convierta en un producto exclusivo.

  3. admin dice:

    yo no digo nada pero igual a lo tonto a lo tonto lacasinegra está consiguiendo forjar su carácter. y quizá de la manera menos esperada, al menos por mí, desde la transparencia y el humor. hay veces en que merece la pena salir de la cama.

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