Al llegar al bar nos sentamos y pedimos un par de gambas rebozadas, un mosto y un chato de vino y mientras nos servían, mi tío recorrió el bar saludando al personal y comentándoles que yo era el hijo del boticario a lo que todos reaccionaron con una mueca de sorpresa. Después tomó un taburete y se sentó a mi lado dispuesto a hincarle el diente a una de esas gambas rebozadas del bar La Julia.

Hacía ya dos meses de mi última visita, y aunque pudiera parecer mucho tiempo, se trataba de las dos visitas menos espaciadas en años. Supongo que me había quedado con ganas de terminar aquella conversación con mi tío que dejamos a medias.

¿Qué? ¿Ya haces cine?

Mi tío Luis sabía ir al grano.

Ja ja ja. Pues no, supongo que no, sólo han pasado dos meses. Pero he estado haciendo algo, para enseñarte, porque supongo que es lo que me faltó la última vez, enseñarte lo que hago ahora.

Pues mira, sí, no hubiese estado mal.

Le comenté que habían estado rondándome la cabeza algunas ideas acerca del cine y la publicidad, de la línea que las separa, del camino a recorrer entre ambas, de la gente que se dedica a uno y otro oficio y del porqué me empeñé en demostrarle algo, si es que eso es lo que intenté. Para empezar le conté que así como las personas van de la publicidad al cine, las ideas fluyen en dirección contraria. Antonioni hizo un anuncio ficticio para la inmobiliaria ficticia Sunnydunes dentro de Zabriskie Point, y después esa idea se convirtió en un anuncio para una famosa saga de videojuegos.

No sé si lo copiaron o no, pero si lo hicieron, lo que Antonioni pretendía no era precisamente lo mismo.

Está claro, tío, de hecho, al final todo es un poco cínico.

Porque hablando de la copia, de Microsoft (el videojuego es famoso en la videoconsola de esta marca) y de control empresarial y tecnológico, recordé 1984, el spot creado por Ridley Scott para Apple. Supongo que los tiempos cambian, y ahora todos con una cámara podemos hacer lo que nos plazca.

Vaya, a veces los publicistas deberían pensar en el futuro de las empresas a las que representan, porque les ha salido el tiro por la culata.

Sí, sí, tío, es sorprendente. Pero 1984 no sólo se ha usado para criticar bidireccionalmente a las empresas de la competencia, también se han hecho alguna que otra parodia y se ha utilizado también para criticar a ciertos políticos.

En ese momento mi tío pidió otro chato de vino. A él estas cosas le entusiasman. No es que sea un antisistema, pero siempre ha disfrutado destrozando los mitos. Así que volvimos a Orson Welles, un mito, y un borracho, y mientras mi tío se bebía su segundo y su tercer chato, hablamos de él, de Ciudadano Kane, de Calatañazor, un pueblo cercano al mío donde Orson Welles hizo algunas escenas de Campanadas a medianoche y se rindió a los encantos del vino español. Yo seguía con mi mosto, pero mi tío ya estaba como Orson en el anuncio del vino francés, que le costó, con los años, alguna que otra parodia en alguna serie de televisión y alguna imitación de sus famosos Outtakes en el mencionado spot.

Nadie como Orson Welles. Oye, ¿cómo se llamaba el inglés ese de los anuncios de pintura?

Jonathan Glazer, tío

Sí, ése, cuéntame más de ese hombre.

Le dije que no había nada nuevo suyo, pero que no a todo el mundo le gustó la idea de la pintura. Y que alguno había decidido que el spot estaría mejor sin ella.

Que otros lo habían intentado imitar. Con un poco menos de suerte.

Y que los más perezosos que no tenían ganas de salir de casa a grabar, habían decidido hacerlo directamente con su videojuego favorito.

Oye, ¡qué horror! Ja ja ja.

Sí tío, youtube nos da tanto como nos quita. Pero hay que reconocerles el mérito por intentarlo.

Le conté que había más, que con el de los surferos se había hecho de todo. Se habían hecho versiones con un niño, con caballitos de madera, en Amsterdam, e incluso protagonizado por un manatí. Pero que el mejor era con colchonetas.

Mi tío se reía. Llamó a varios a unirse a la fiesta. Todos arremolinados alrededor de mi móvil. Hacía tiempo que no me sentía tan integrado en mi pueblo.

¿Y lo tuyo? ¿Dónde está?

Aquí.

Supongo que no les gustó, porque se habían ido todos antes de que terminara. Mi tío me dijo que muy bien, pero no se mostró entusiasmado. Supongo que no se lo esperaba. Eso sí, cuando salía Orson Welles soltaba una risotada.

A mi tío ya no le vi durante unos meses.

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Autor: Carlos
Publicado en: dossieres

3 Comentarios a “conversaciones con mi tío sobre publicidad (II)”

  1. admin dice:

    Algunos links no incluidos en el post:

    Making Of del spot de los Legos: http://www.youtube.com/watch?v=KHzYmjdnq7Y
    Sony Bravia en un portaaviones: http://www.youtube.com/watch?v=_rVaml4zSXo
    Making of del spot real: http://www.youtube.com/watch?v=fX1zU7QEr6w

    Algunas parodias y copias del anterior spot de Sony Bravia:
    Con Halflife: http://www.youtube.com/watch?v=FN1R-sRcbzU
    Battlefield: http://www.youtube.com/watch?v=s0FLSr4S9rQ
    Crysis: http://www.youtube.com/watch?v=uNOj6jvHynE

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Carlos Pardo Ros, lacasinegra. lacasinegra said: 2º parte del post en el que Carlos conversa con su tío sobre publicidad, cine y vida http://ow.ly/3Ol0n […]

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