El museo Guggenheim engalanado para una reciente exposición centrada en Youtube.

Me pregunto si eso que impulsa a la gente a interrogarse sobre el arte es el miedo a la muerte. Imagino que sí. Imagino que cuando pienso esto es porque hay muchos que definen el arte como aquéllo que lleva al ser humano a trascender el tiempo y su insignificancia. También creo que se equivocan porque el ser humano nunca dejará de ser pequeño, particular y fugaz. Y todo, hasta el último resquicio de mercurio, desaparecerá con él.

Pienso en el vídeo que colgó Jorge la semana pasada y pienso aún más en la citada conferencia de Jaime Rosales, y sigo sin entender por qué es necesario que justifiquemos algunas de nuestras prácticas para que se conviertan en Arte, es decir:  en obras trascendentes (y digo “nuestras” porque parece que en este tipo de definiciones se está hablando de toda una generación). Quizá no sea necesario que los proyectos que planteamos en lacasinegra o la gran mayoría de vídeos de vimeo o de youtube sean trascendentes, porque ellos, como los humanos, como los muertos, desaparecerán algún día. Y no me parece grave. Y no debería darnos miedo.

En un conocido estudio publicado en 2006 se definía a la generación nacida entre el 82 y el 93 como la generación más narcisista de la historia. Esa generación es lo que se ha llamado generación youtube (también “Generación Why”, “Millenials”, “Internet Generation”, “Google Generation” o “iGeneration” por el uso del iPod o iPhone). Este supuesto narcisismo viene dado, según los estudiosos, por una tendencia a construir relatos preminentemente individuales o por el hecho de que esta generación se sienta capaz de enfrentarse al mundo sin necesidad de ser representada por otros organismos.

Seguro que los que han llegado a esta importante conclusión son los mismos que buscan la trascendencia del arte y son los mismos que tienen miedo a la muerte y son los mismos que temen que esta nueva generación no los necesite para justificarse. Yo, sin embargo, pienso que el problema es mucho más complejo que el narcisismo y que tiene más que ver con la configuración de un nuevo paradigma de pensamiento que con una tendencia adolescente a la banalidad.

Lo que debería preocuparnos no es el hecho de que los antiguos esquemas estéticos no puedan aplicarse a las prácticas contemporáneas y no debería ser  la presunta banalidad de una generación. Nuestro esfuerzo, debería centrarse en entender la manera como en este nuevo paradigma han cambiado las formas de leer, las formas de escribir y las formas de percibir el mundo. Y llegados aquí, siento tener que citarnos de nuevo, pero no se me ocurre un ejemplo más elocuente para ilustrar este proceso que La generación youtube aguantando el plano.

¿Debemos pensar cuando vemos la reacción de este niño que La sortie de l’usine ha dejado de ser una obra de arte porque el niño no encuentra su momento trascendente? ¿Debemos responder que sí porque está proyectado sobre las paredes de un museo que legitima su estatus como obra de arte? ¿Debe el estado trascendente de una obra funcionar por igual en todos los tiempos, las personas y los lugares?

Seguramente lo que hace Rosales -como muchos de los que opinan en esa línea- cuando destierra youtube de los límites trascendentes, es confrontarlo con el (ahora) legítimo arte cinematográfico. Quizá no. Quizá sólo lo confronta a todas aquellas cosas que pueden elevar al hombre al éxtasis con el mundo y con sus congéneres. Y ahora, pensando yo también en esto, quizá intentando comulgar también con el universo, me acuerdo de una conferencia que Deleuze pronunció en la FEMIS en 1987 en la que definía la especificidad del cine como la creación de bloques de movimiento y duración.

Ni más ni menos. Sin jerarquías, sin grandes aspavientos a la hora de delimitar lo que es filosofía de lo que es ciencia de lo que es reflexión o cine. En esta conferencia Deleuze explica, también, que lo común a todas las disciplinas creadoras no es más que la configuración de un espacio-tiempo. El que sea y no por fuerza uno trascendente.

Después de revisar la conferencia de Deleuze (gracias, por cierto, a youtube) pienso en nuestro anecdotario y pienso en el narcisismo y pienso que quizá tengan razón los que dicen que lo somos. Pienso que sin quererlo -o sin querer evitarlo- nos hemos convertido en una generación de narcisistas cuyo trabajo no les sobrevivirá. Pienso en que puede que seamos un grupo de activistas inmanentes y agitadores de la banalidad y esto me hace gracia. Y me río aunque perciba en esa risa nerviosa que pese a todo, también nosotros tenemos miedo a la muerte.

Y deambulando, de la misma manera que empecé este post, me encuentro con una de las citas más escalofriantes que he leído jamás y no sé exactamente por qué me encuentro con ella ni qué ha venido a hacer aquí:

Tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo cuando este venza. Y ese enemigo no ha cesado de vencer.

W. Benjamin, La dialéctica en suspenso.

Y aún dudo si esta noche tengo miedo a la muerte pero sé, que en el peor de los casos, ese miedo desaparecerá conmigo.

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Autor: Elena
Publicado en: anecdotario dossieres Observaciones proyectos

2 Comentarios a “del narcisismo, del miedo a la muerte y de la generación youtube”

  1. pornochio dice:

    “Un grupo de activistas inmanentes y agitadores de la banalidad”… esto me hace gracias tambien.
    a wild program against a lot of stupid discurses hearin’ today. Brillant post, a pleasure reading new thinkings around – seeing new practices also: and yours seems making their way – el viento stills one of my strong surprises of this year.
    ps: the Benjamin quote is something splendid. Don’t be surprised if we pick up it to you one of these days on our “Discipline in disorder”.

  2. elena dice:

    Thanks Pornochio!
    we really look forward your reactions in “Discipline and disorder”, great blog, great discourses as well making people thinking, not that easy these days…

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