llegada del tren, hermanos lumière

La llegada del tren (hermanos Lumière, 1895)

Expropiar. Reutilizar. Discutir. Invitar. Documentar. El viaje.

Con algunas de estas palabras empezamos a montar nuestro proyecto y una idea que condiciona todo lo demás: transparencia. Ahora todo es más complicado y es cuando surgen las preguntas: ¿Estamos intentando crear obras? ¿Queremos hacer películas? ¿Será la colaboración con el mundo exterior posible? ¿Existe otro canal distinto de la red para trabajar en estos términos?

Desde hace años el movimiento Open Data y otros derivados de este como Open Source han agitado la discusión sobre el intercambio de información y el trabajo colaborativo. Estos movimientos han contribuido a que se cambiara la manera de pensar y de trabajar en muchos ámbitos. Si han conseguido agitar la discusión en torno a los procedimientos políticos deberíamos pensar de qué manera se puede agitar la política audiovisual.

Evidentemente, no somos los primeros que pensamos en esto. Hay un buen número de colectivos que ya han reflexionado sobre la posición del cine en este nuevo paradigma tecnológico e ideológico.

¿Cómo se definen los dispositivos audiovisuales que se han concebido con nuevos parámetros de producción, distribución y exhibición? ¿Podemos hablar de cine interactivo? ¿Películas multimedia? Hay un sin fin de fórmulas para plantear la discusión. Hemos estado buceando y hemos encontrado algunas reflexiones muy estimulantes y que merece la pena seguir:
Tres miradas al cine interactivo
, Del cine independiente al cine libre y por supuesto iniciativas ineludibles como el medialab prado

Y poco importa si se llega a una definición esencial del estado de las cosas, lo importante es que se piense y que se discuta y que se transgredan los férreos límites que oxidan las estructuras de la producción.

Algunos de los proyectos que estamos poniendo en marcha van en esta dirección: el viento y expropiaciones son iniciativas que pretenden explotar todos los recursos que hasta el momento tenemos (una página web, un blog, alguna cámara, una red de colectivos y colaboradores). Todavía no sabemos dónde acabará este viaje. Afortunadamente. Porque ésa, es una de las condiciones principales de la cultura (audiovisual) de redes: la bendita incertidumbre que genera el trabajo colectivo y la colaboración.

En nuestros primeros trabajos (que podréis ver en breve) nos centraremos en la reflexión sobre los mecanismos del montaje. El montaje como código que puede hacerse y deshacerse y transformar los procesos de lectura. La claridad y la facilidad del visionado de estos procesos han sido nuestros objetivos en estos primeros pasos. La reflexión en torno a la experiencia interactiva del cine se ha centrado principalmente en la narratividad y las posibilidades del hipertexto (con películas en las que puedes elegir el futuro de los personajes y experiencias similares). Es una reflexión sin duda interesante, pero sigue anclada en la idea de un cine narrativo. El cine no es narrativo por definición sino que lo ha sido por circunstancias económicas e históricas (si hay algún curioso puede consultar la que sea quizá la obra más importante de la teoría fílmica: El tragaluz del infinito de Noel Burch). El nuevo paradigma tecnológico exige que se replanteen los procesos de trabajo y también la naturaleza de la propia obra audiovisual.

Todo esto no pretende ser una respuesta ni mucho menos (no somos tan ingenuos) pero si es una declaración de intenciones: mostrar las costuras de lo que hacemos y de lo que pensamos y esperar que alguien avive la discusión, trabaje con nosotros o contra nosotros, pero que se mueva una pizca de viento.

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Autor: Elena
Publicado en: sobre lacasinegra

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