Hace poco Carlos hizo una nueva expropiación para lacasinegra que consistía en un montaje encadenado de todas las puertas que aparecen en Ordet (Dreyer, 1955). Según él esta pieza es sólo una manera de subrayar aquéllo que más le llamaba la atención de la película. Para mí, sin embargo, es mucho más que eso, porque la expropiación #11 me ha recordado que ver una película es siempre una inquietante experiencia que bascula entre el placer individual y las miradas colectivas.

Lo que Carlos propone no es sólo una revisitación sobre el uso de los espacios y del montaje, no es (al menos no exclusivamente) una muestra más de cómo la ordenación, el ritmo y la duración de los planos pueden cambiar la sintaxis del cine. La expropiación #11: la palabra es una invitación para ver Ordet a través de una mirada ajena. Hagan la prueba y verán lo desasosegante que resulta el ejercicio de mirar con los ojos de otro lo que ya habíamos visto tantas veces.

Desde que la ví por primera vez, no he parado de imaginar puertas que se abrían y se cerraban, paredes blancas y puertas otra vez. Asumí el desafío (que en el fondo, creo que subyace a la pieza) y volví a ver Ordet. Entonces fui consciente de que no, ya nunca sería la misma película. No quería ponerme melancólica, pero era bastante difícil tratándose de Dreyer, de Carlos y de puertas que se abren y se cierran. Será la edad, será que hace poco lacasinegra cumplió un año y tomamos consciencia de nuestros propios límites, de lo mucho o lo poco que nos parecíamos a aquello que habíamos imaginado que seríamos. Ahora, no sé por qué, todo me resulta más obsceno.

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Autor: Elena
Publicado en: expropiaciones proyectos

4 Comentarios a “Ordet por Carlos”

  1. María dice:

    No me había dado cuenta que estabamos empezando a hacer prácticas obscenas, pero supongo que cortar películas,pasarlas rápido, proyectarlas a trozos, se está convirtiendo en una práctica que no sabemos dónde puede llegar, aún no hemos utilizado químicos, ni las hemos pisoteado, ni las hemos vampirizado, pero supongo que todo llegará.

    No se que diría Dreyer si levantara la cabeza, pero a mí me gusta mucho esta nueva palabra.

  2. gabriel dice:

    mi post preferido en el año y pico que llevamos con el blog. me ha recordado a cuando de niño pillaba a mis padres por banda y les contaba la película que acabábamos de ver mi hermana y yo. obviamente la narración no tenía nada que ver con el objeto de referencia, pero yo me divertía igual. y creo que mis padres también. sí, ahora que lo pienso, creo que nunca he vuelto a tener tanto éxito de público, jejejeje. de hecho, es que como narrador siempre he sido un negado. ya lo dice jorge, que yo me acuerdo de las cosas (o las reproduzco) a mi manera -como si hubiera otra posibilidad-. me estoy dispersando, lo que quería decir era que, tal vez, nuestro interés por el audiovisual no tenga nada que ver con la narratividad, y sí con la idea de capturar el momento y poder reproducirlo cuantas veces queramos, sabiendo que nunca habrá dos idénticas. siento la perorata, sé que benjamin lo explicó mejor hace un chorro de años pero es que me apetecía. ahora ya sé que ordet de dreyer por carlos es una película donde los personajes siempre buscan tener una puerta cerca por si la situación les supera. y ésa es una idea que siento cercana. un abrazo.

  3. Carlos dice:

    leer lo que otros tienen que decir sobre tu forma de ver las cosas siempre es gratificante, y en este caso, Elena, gracias por tus palabras, de alguna forma me hacen sentir que esa experiencia individual no es tan individual, lo cual, absurdamente, me resulta gratificante.
    Al ver Ordet hay muchas anotaciones al margen que hacer, las puertas, el bamboleo de la cámara, las paredes blancas como dice Elena, el viento soplando con fuerza en la única escena en exteriores, o la puesta en escena teatral. Las puertas, a mi entender, tenian que tener un significado. Estas se abren y se cierran durante la primera parte de la película, y los personajes, parecen empezar a olvidarlo, a cansarse, a partir de la enfermedad de Inger, a partir de la cual, las puertas empiezan a quedarse semiabiertas, o alguien impide que se cierren en el último momento. Quizá lo que dice Gabriel tiene sentido, y los personajes poco a poco se olvidan de cerrar las puertas porque la situación ya les ha superado.

  4. gabriel dice:

    es que si la situación te supera, es difícil tener fuerzas incluso para cerrar o abrir una puerta. la miras, la mides, pero no te acercas.

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