D.A.R.Y.L 1985

D.A.R.Y.L 1985

Es muy difícil plantear la cuestión sobre las formas cómo se piensa en el mundo hoy sin que aparezca el argumento omnipresente de que la cultura y la educación están en peligro. ¿Es posible leer un periódico, ver un noticiario o escuchar a un tertuliano sin que nos encontremos con la frase comodín del “ya no se lee”? Hay que añadir además, que este argumento suele ilustrarse con el ejemplo de una nueva generación dispersa incapaz de concentrarse en la lectura de una novela o de recordar la lista de los ríos nacionales.

En realidad, este plantemiento es sólo el preámbulo de un problema mucho más complejo de lo que parece. Es el problema que se plantéan las Instituciones (llámense Estado, Academia  o Familia) cuando los procesos de lectura y de escritura cambian. ¿Quién detenta ahora el poder para legitimar determinados discursos? ¿Quién podrá establecer los cánones de lo culto y de lo popular dentro del nuevo paradigma epistemológico?

Y este problema (que no es nuevo) se acentúa precisamente cuando hablamos de un paradigma en el que imágenes, sonidos y textos están al alcance de cualquiera. Quizá por eso, en el discurso apocalíptico sobre las nuevas generaciones, encontramos una constante demonización de lo audiovisual como el mal de todos los males.

En un artículo titulado “La generación transmedia”, Felipe G. Gil, mediante el ejemplo Pep (activo exponente de esta generación)  hacía una brillante reflexión en torno a los métodos pedagógicos y los procesos de (re)escritura que un adolescente podía llegar a poner en práctica. ¿Cómo es posible que un niño sea capaz de seleccionar un vídeo, (re)montarlo y devolverlo a la red? ¿De verdad alguien en su sano juicio es capaz de afirmar que la llamada generación transmedia ya no lee, ya no escribe o ya no piensa? ¿No es el trabajo de Pep un ejercicio de escritura y una reflexión en sí mismo?

En efecto, el problema subyacente al cambio de paradigma epistemológico (que se ha denominado, entre otras muchas cosas, era digital) implica un cuestionamiento de los modelos pedagógicos. ¿Cómo se transmiten estos nuevos procesos de lectura y de escritura? ¿Son válidos los modelos educativos que tuvimos para pensar en el mundo hoy?

Afortunadamente, estamos asistiendo al desarrollo de propuestas que trabajan sobre la construcción discursiva a partir del uso de nuevas tecnologías. Insistiendo una vez más en el hecho de que la cuesión importante ahora, es la forma cómo se produce el sentido de cada obra y no tanto los materiales empleados para su construcción.

Una de las propuestas más destacadas que encontramos recientemente es El ensayo digital, un taller de creación y pensamiento desarrollado en 2008 dentro del marco del  FIC GijónLas piezas producidas en este proyecto se definían como: “una obra artística audiovisual de autoría hiperindividual creada con herramientas informáticas popularmente accesibles (hardware y software) a partir de la Base de Datos Digital Descargable”.

Lo que nos ha llamado poderosamente la atención de esta propuesta, es la distancia relativa que El ensayo digital marca con el ensayo fílmico. Algunos ejemplos paradigmáticos de este género (?) como las Histoire(s) du cinéma de Godard, sirven como precedente para trazar nuevos límites discursivos en las prácticas artísticas del mundo contemporáneo. No obstante, encontramos en esta misma distancia un exceso de escrúpulos a la hora de definir el límite infranqueable entre lo que es un cine institucional y lo que no, entre lo que es cinematográfico y lo que es audiovisual. Un debate lacerante todavía y que deberíamos resolver si queremos discutir con rigor algunas de las cuestiones aquí planteadas.

El ensayo digital pone el acento sobre el ejercicio de construcción discursiva, sobre la manera cómo podemos pensar y manipular las imágenes a merced de la perspectiva hiperindividual. Haciendo evidente que el pensamiento contemporáneo, no sólo no está reñido con herramientas como youtube o vimeo, sino que no puede existir sin ellas.

Las herramientas y procesos de trabajo no son distintos de los empleados en otros talleres como rePlay: reCaptura y reMezcla promovido por Medialab-Prado, también centrado en la utilización de imágenes que no son creadas ex profeso para una obra, y en la gestión de documentos prexistentes. Este taller, que se enmarca dentro del Laboratorio del Procomún, tiene además un planteamiento de continuidad, con el objetivo de crear comunidad y archivo. Encontramos así uno de los aspectos más interesantes (y más amenazantes para los apocalípticos) de la era internet: el trabajo horizontal que implica, entre otras cosas, que no hay que depender de una institución superior para gestionar los contenidos audiovisuales a nuestro alcance.

Estos son sólo algunos ejemplos de las iniciativas que pueden ayudarnos a reconducir el debate sobre la contrucción del pensamiento en la era digital. Un debate que ya no puede asentarse sobre las premisas de una generación analfabeta. ¿Podemos, entonces, seguir aceptando el argumento de que ya no se lee, ya no se escribe o de que ya no somos capaces de construir un pensamiento reflexivo?

Quizá el verdadero problema sea que ya no se acepta la transmisión de conocimientos a partir de un esquema vertical. O quizá el problema habría que plantearlo en términos heideggerianos, y es que ya no podemos “estar en el mundo” sin estar en/con/a través de youtube, vimeo o archive.org.

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Autor: Elena
Publicado en: culturas libres dossieres

6 Comentarios a “apuntes sobre el pensamiento en la era digital”

  1. Álvaro dice:

    Excelente entrada Elena, felicidades.

    En parte, creo que lo de los apocalíticos es ese mal endémico (o bien necesario) del hombre que es la ‘resistencia al cambio’. Quizás ahora mismo lo que más asusta es la acceleración que se ha producido en el tecnología y las formas de comunicación en apenas 15 años, pero al final es más de lo mismo: cuando no fue la escritura, fue la imprenta, si no la prensa (en cada una de sus modalidades), el relato corto, la radio, la tele… siempre hay ‘peros’ a lo nuevo.

    Creo que estamos ante una época maravillosa, desde el punto de vista epistemológico, y creo que la ‘Era Digital’ no la describe nada bien. ¿Qué opinas tú? Para mí va mucho más allá, es un monumento al funcionamiento de nuestro cerebro: vive lo fático, lo redundante, lo reticular, lo plástico, lo adaptativo, lo oral, se adora al canal, proliferan los conjuntos vacíos y semivacíos, las funciones que llevan a lo mismo de distintas formas… Todo es una gran red que supura asociación con la realidad (el ser prima sobre el conocer) y una mayor libertad; donde antes murió Dios ahora muere la jerarquía del saber. Lo digital camina a años luz de esto.

    Todo cambia por el desarrollo (bueno o malo, muchas especies y sociedades fracasan) y hay desarrollo porque todo cambia. Y buscar patrones en esta relación, es lo que vuelve al personal apocalíptico.

  2. Elena dice:

    Álvaro, muchas graciar por tu comentario, de verdad.
    Estoy completamente de acuerdo contigo respecto a la denominación de “era digital” de hecho, estaba pensando que deberíamos hacer un decálogo riguroso de términos e intentar encontrar uno que se acerque al fenómeno que estamos viviendo.
    Se aceptan propuestas, aunque luego tengan que ser revisadas

  3. […] Si alguien quiere más, otro artículo interesante citado en uno de los comentarios del post: “apuntes sobre el pensamiento en la era digital” […]

  4. […] de Apuntes en el pensamiento de la era digital interesante texto de Elena del colectivo lacasinegra, donde se cita Generación Transmedia, el […]

  5. Felipe dice:

    Hola Elena, muchas gracias por la cita!!! Qué ilusión ver mi nombre en otro blog 😀

    Me ha gustado tu reflexión…creo que estaría bien insertársela en vena al 90% de los profesores universitarios, a ver si dinamizan sus destrezas y se adaptan un poco al perfil de sus alumnos en vez de que se obsesionen única y exclusivamente con la “lectura tradicional”.

    un saludo audiovisual!

  6. elena dice:

    Hola Felipe!
    Pues sí, completamente de acuerdo y por mi parte no te quede la menor duda, que hago todo lo posible.
    De hecho la próxima semana en el seminario de literatura comparada de la Universidad de Ginebra, donde trabajo, hablaré se eso y citaré a embed, uno de los mejores ejemplos de reflexión rigurosa de la red en español. A ver si hablamos y organizamos algo juntos!
    Abrazo grande y gracias por el interés

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