A propósito de las tiranías en el cine a las que Peter Greenaway he hecho mención en varias ocasiones, me fijé en lo que opinaba del cuadro,
El cuadro es una creación del Renacimiento. No existía antes del Renacimento, porque la mayoría de la pintura estaba íntimamente relacionada con los espacios de la arquitectura. Si usted va a una iglesia gótica, encontrará una pinura de referencia bajo el sol, y es una superficie pintada. Alguien, en algún momento, en algún lugar, sugirió la noción de este paralelogramo como el área performática oportuna que en el arte podría practicarse. Y desde allí, todos lo imitaron. Está, por ejemplo el arco proscenium del teatro. El teatro de Shakespeare no usaba ese paralelogramo. Considere los primeros esfuerzos de Monteverdi por hacer ópera en Siena y en Boloña. Él adaptó la noción de paisajes para ser vistos a través de rectángulos. Ahora, todos los teatros y óperas del mundo han fijado la idea del rectángulo como cuadros donde la acción transcurre. El cine académico de Europa y del mundo occidental, por supuesto, ha copiado esa noción. Hay una especie de consenso sobre las proporciones ideales en las que el cine debe ser filmado y exhibido. En la pintura, lo hemos dicho, los límites se han ensanchado un poco. Frank Stella, Robert Rauschenberg, Jasper Johns, han expandido este cuadro. Rothko creó pinturas tan grandes que fueron más allá de la periferia de nuestra visión. En el cine no hay cuestionamiento sobre el restángulo, hay una total rigidez de mentes sobre lo que se puede y no se puede hacer.
Pero esta es una obsesión europea. Los orientales no tienen un cuadro fijo. No lo necesitan.El cuadro es una construcción europea, que está totalmente impregnada en la forma de hacer cine, técnica y sicológicamente, en los realizadores europeos. Por supuesto, yo sostengo que esta esclavitud debe ser reexaminada.
Entrevista para ochoymedio.net
Bueno, al final todo está hecho para el cuadro, y mi intento de intentar romperlo me devolvío a él, la cámara, el final cut, vímeo.

A propósito de las tiranías en el cine a las que Peter Greenaway ha hecho mención en varias ocasiones, sobre el cuadro opina lo siguiente:

El cuadro es una creación del Renacimiento. No existía antes del Renacimento, porque la mayoría de la pintura estaba íntimamente relacionada con los espacios de la arquitectura. Si usted va a una iglesia gótica, encontrará una pintura de referencia bajo el sol, y es una superficie pintada. Alguien, en algún momento, en algún lugar, sugirió la noción de este palelogramo como el área performática oportuna que en el arte podría practicarse. Y desde allí, todos lo imitaron. Está, por ejemplo el arco proscenium del teatro. El teatro de Shakespeare no usaba ese palalelogramo. Considere los primeros esfuerzos de Monteverdi por hacer ópera en Siena y en Boloña. Él adaptó la noción de paisajes para ser vistos a través de rectángulos. Ahora, todos los teatros y óperas del mundo han fijado la idea del rectángulo como cuadros donde la acción transcurre. El cine académico de Europa y del mundo occidental, por supuesto, ha copiado esa noción. Hay una especie de consenso sobre las proporciones ideales en las que el cine debe ser filmado y exhibido. En la pintura, lo hemos dicho, los límites se han ensanchado un poco. Frank Stella, Robert Rauschenberg, Jasper Johns, han expandido este cuadro. Rothko creó pinturas tan grandes que fueron más allá de la periferia de nuestra visión. En el cine no hay cuestionamiento sobre el restángulo, hay una total rigidez de mentes sobre lo que se puede y no se puede hacer.

Pero esta es una obsesión europea. Los orientales no tienen un cuadro fijo. No lo necesitan. El cuadro es una construcción europea, que está totalmente impregnada en la forma de hacer cine, técnica y sicológicamente, en los realizadores europeos. Por supuesto, yo sostengo que esta esclavitud debe ser reexaminada.

Entrevista para ochoymedio.net

Expropiación proyección de A Zed & Two Noughts, de Peter Greenaway .

P.d 1: Bueno, cuando ya pensaba que había roto el cuadro volví a él, la cámara, el final cut, vimeo.

P.d 2: Chris, gracias por la colaboración en la proyección, aquí te dejo parte de lo que grabamos ¿para cuándo la siguiente?

P.d 3: Además del cuadro, lo más interesante de este proceso son las formas que se crean, el espacio de intimidad que se crea con el espectador, las nuevas dimensiones o los nuevos ambientes que crea la película y el disfrute de componerlo y grabarlo.

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Autor: Lol
Publicado en: expropiaciones proyectos

5 Comentarios a “la tiranía del cuadro”

  1. Carlos dice:

    Me gusta esto de la tiranía del cuadro, es un poco como la propia creación, limitada. En todo caso asi se han fabricado las diferentes artes no? a base de reglas.

    La ironía de la tiranía del cuadro, romper el cuadro para volver a él, tiene aún más significado, porque metes a los personajes dentro de su propio espacio, una vasija, una lámpara, y pasas de una forma a otra. ¿Es intencionado? Quizá en realidad sin darnos cuenta tendemos a clasificar y colocamos cada cosa en su sitio, como cuando eramos niños y nos daban estos juegos de meter cada forma en un hueco.

  2. Jorge dice:

    Muy sugerente tu vídeo María.
    Quizás hayas dado con una de las pocas tiranías que a internet le va a costar vencer. En cualquier caso el retorno al cuadro de tu experimento me parece lo más interesante, ya que es lo que te permite tener diferentes escalas.

    No sé, puede ser porque yo siempre he sido más de cine que de teatro, pero entre estar en tu salón, cocina o habitación mientras proyectabas la película o ver aquí, en esta pantalla (cuadrada), tu montaje, me quedo con lo último.

    Con todos mis respetos para Greenaway creo que el cuadro (como marco de referencia) es imprescindible (al menos) para el cine. Si de lo que está Greenaway hablando es más de un cambio de forma o de proporción, tampoco me parece algo demasiado importante. El tamaño sí, importante en nuestro modo de percibir, siempre.

    No he podido evitar recordar este vídeo de Michel Gondry para los White Stripes que creo simboliza bien tu vuelta al lugar del crimen, es decir, al cuadro.
    Y por otro lado este otro vídeo de la proyección “Wildlife” de Karolina Sobecka en el que sí apetece más estar en la calle que delante de una pantalla.

    Conclusión de todo esto: he de hacerme con un proyector.

  3. María dice:

    Hola,
    creo que con el comentario de Jorge ya ha quedado claro que el vídeo es una proyección en mi casa, porque son varias las personas que me han preguntado en privado,¿si eran trozos de una película de Peter Greenaway? Lo que es de Peter Greenaway es su película A Zed & Two Noughts, que la proyectamos sobre diferentes objetos y espacios de la habitación. Y el vídeo, simplemente, es una pequeña selección de las proyecciones de diferentes escenas de la película. Pero para mí cada una de las escenas está tan cerrada que podrían ser diferentes películas.

    La película es muy teatral, con muchos juegos de luces, y la mayoría de planos tienen una prespectiva líneal, en la que todo converge en un punto, para darle mayor importancia al personaje central. Por todo ello permite mucho juego con las prespectivas y los espacios de la habitación, y hace de el espacio dónde es proyectado se convierta en una escena más teatral.

    Respecto a lo que comentas, Jorge, supongo que es interesante que todo regrese al cuadro, pero la grabación crea un ambiente teatral muy interesante que sólo lo sientes en el lugar,ya que cuando es trasladado al vídeo desaparece. Pero depende si eres más de cine que de teatro, je,je.

    Y lo que comenta Carlos, de meter a los personajes en su propio espacio, supongo que es algo natural, tendemos a clasificar y a que todo nos sugiera otra cosa, así que se tiende a ello inconscientemente y concientemente.

    Muy bueno el vídeo de Gondry, no lo conocía, muy interesante la manera de jugar con los espacios, muy divertido.

  4. Elena dice:

    Me parece increíble eso de investigar sobre las proyecciones y los efectos, casí físicos, que pueden provocar sobre el espectador.
    En muchos de los debates sobre los nuevos medios se habla de intertextualidad, de multipantallas etc. pero siempre suele quedarse la cosa en una única plataforma que es la de la pantalla del ordenador. Salir de ahí y experimentarlo físicamente es un trance.
    Hay una peli que habla sobre esto de una manera muy emocionante que se titula Todo Todo Teros, el director se llama John Torres. La historia, básicamente, es que el director se enamora de una chica con la que tuvo un encuentro en un viaje (meramente platónico) y cuya imagen proyectaba compulsivamente en la pared de su casa. Pura poesía.
    María, muchas gracias por expropiarnos así

  5. Álvaro dice:

    María te reitero mi felicitación por tu vídeo, sobre todo una vez solventado el malentendido que tuve. Me parece maravillosa la idea y cómo la has intentado ilustrar. Yo realmente no sabía si era tuyo, perdona por el menosprecio que espero se haya tornado en halago.

    Aunque yo también rompo una lanza por lo romántico que hay en la limitación y la convención… o mejor dicho en la capacidad de expresar algo diferente con unos mismos elementos (en este caso la plataforma en la que se proyecta). Cuando Bogart o Mifune entran en el plano, el cuadro se deforma por sí mismo, otro tipo de deformidad sería una técnica; ésta, magia.

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